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Fundamentar - Artículos https://www.fundamentar.com Tue, 23 Apr 2024 23:11:31 -0300 Joomla! - Open Source Content Management es-es Los simuladores https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6814-los-simuladores https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6814-los-simuladores Los simuladores

No puedo mirar ya las noticias,
porque es obvio que mienten.
Falsedades acomodaticias y
falacias prudentes
Voy a escabullirme entre las redes,
acechando verdades
puede ser que sobre sus paredes
haya autenticidades.

“Mienten” - Miguel Cantilo

En la genial serie televisiva “Los Simuladores”, creada por Damián Szifrón, radicaba un sentido de justicia innato. Basado en un relato básico, los que padecían alguna injusticia y un grupo de hombres, desde un trabajo de equipo, con importantes recursos tecnológicos, de inteligencia y con una determinante impronta de simulación, lograban que el dolor y la angustia inicial se transformara en esperanza y en revinculación posterior con nuestros héroes, que, a diferencia de los importados del norte, lograban su objetivo final, ya no desde un individualismo todopoderoso, sino desde cierto colectivismo mucho más propio de la esencia argenta.

El programa, de alguna forma, mostraba que todo era posible si había organización, picardía y trabajo común. Tenía cierta estructura básica, podría decirse que infantil (esto no es un demérito) y donde los límites de quienes eran los buenos y los malos estaban claramente establecidos. Aunque huelgue decirlo, la política tiene mucho de simulación. La gran pregunta es cuánto de ciertos pases de magia se pueden sostener en el tiempo, dejando de ser una herramienta útil y que, en definitiva, no se vuelva en contra de sus protagonistas. Recorrido semanal de unas cuantas simulaciones libertarias que, como a los malos que enfrentaban nuestros héroes televisivos, rápidamente se le ven los pliegues. Pasen y vean. Sin ambigüedades y con nuestras pequeñas verdades a cuestas, sean todos bienvenidos.

La sobreactuación libertaria en el retorno presidencial a las apuradas de los Estados Unidos, en nombre del ataque iraní a Israel, con las temerarias advertencias de analistas de toda laya que nos anunciaban el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, duró lo que pervive un atracón de domingo con alguna copa de más y esa porción de postre que uno sabe que no debería comer. Para el lunes, la reunión del comité de crisis era historia y para el martes un mal chiste, sobre todo cuando el propio gobierno bajó el nivel de seguridad y un par de comunicadores bien informados afirmaron que el motivo real de la vuelta anticipada del presidente, se debió a que en Dinamarca ninguna figura de importancia recibiría al presidente. El recientemente ascendido Manuel Adorni no lo desmintió, así que el dato queda flotando para que cada quien lo pondere como mejor le parezca.

Pero esa no fue la única simulación de la semana planteada desde el oficialismo gobernante ya que, casi cuatro meses después de haber sancionado el Decreto de Necesidad y Urgencia nº 70/23, el cual habilita a los sucesivos y exponenciales aumentos que las empresas de medicina prepaga aplicaron a la totalidad de sus clientes; el funcionariado vino a descubrir que probablemente el bueno de Claudio Belocopitt y sus colegas, se habrían cartelizado para cobrar lo que les venía en gana. La novedad libertaria radicaba en que el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) preparaba un recurso de amparo exigiendo que las prepagas apliquen los aumentos sin pasarse de los índices inflacionarios informados por el INDEC. Tanta bonomía a uno no deja de conmoverlo. Ay, libre mercado que me hiciste mal y sin embargo te quiero!

Pero la saga de simulaciones siguió. Ante el clima social surgido con la convocatoria para e l martes 23 a la marcha nacional en defensa de la universidad pública, que pinta como masiva y aglutinante, en la tarde noche del jueves, al mileismo gobernante no se le ocurrió mejor idea que salir a anunciar vía comunicado de prensa, que se había logrado un acuerdo con los rectores del conjunto de las universidades que se referencian en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), para garantizar un reajuste del presupuesto del 70%. Nada de eso sucedió en esos términos y a fuerza de desmentidas rectorales, a media mañana del viernes la noticia había dejado de ser tal, para demostrar que se trataba de una burda operación.

https://twitter.com/CINoficial/status/1781155100582359130

En ambas cuestiones, prepagas y universidad pública, el Poder Ejecutivo parece intentar dar respuesta a sectores que, probablemente, lo apoyaron de manera decidida en el balotaje de noviembre del año pasado. En un país donde, pese a todo, el sueño de la movilidad social ascendente a partir de la educación ha podido imponerse, teniendo un evidente impacto en la cultura social de sus habitantes, condicionar en su día a día a la salud y la educación no parece ser la mejor de las propuestas.

En modo slow motion, y al igual que sucedía la semana pasada con la CGT, el oficialismo llega tarde y mal, con propuestas que intentan desactivar la canalización del conflicto en el espacio público. En la verborragia presidencial, en la soberbia del vocero y en el silencio del conjunto de funcionarios de las distintas áreas donde aparecen las disputas, parece radicar una estrategia que, cuando los hechos se encuentran temporalmente cercanos, intentan ser desactivados. ¿Miedo a la calle? Puede ser. Pero este analista prefiere pensar en un intento por evitar el enojo de aquellos que, aún sin movilizarse, puedan interpretar que el oficialismo no hace nada por evitar ciertos deterioros que están cada vez más expuestos.

Si el libertarismo llegó como un espacio que vino a renovar la política, ciento treinta y dos días después las dudas cada vez quedan más expuestas. Si, para finales de 2023, el sistema político argentino podía visualizarse como un entramado atomizado, donde los distintos grupos trataban de sobrevivir políticamente más allá de la presencia efectiva de liderazgos que solidificaran cierta idea institucional del mundo; las disputas libertarias de las dos últimas semanas no parecen ajenas a esa lógica.

Con el bloque de diputados explotado para la segunda semana de abril, con la internación de una famosa legisladora debido a las amenazas recibidas por los propios como producto de las disputas internas, con renuncias de funcionarios de segundas líneas por goteo y con diferencias profundas en ciertas preferencias entre los hermanos Milei respecto de algunos nombres propios, el momento político del mileismo, más allá de la centralidad presidencial, no parece el ideal.

Va de suyo el reconocimiento en la efectividad del discurso contra la casta. Sabido es que Javier Milei supo canalizar cierto enojo social bajo la simpleza del concepto. Se esmeró en denunciar a dirigencias enfrascadas en sus internismos, la presencia de familiares y amigos en el cenáculo del poder y un supuesto despilfarro de los ingresos públicos. Todo ello fue parte del paquete expresado por el Milei candidato. Pero, si revisamos la semana, el libertarismo parece haberse incorporado de manera plena a todo aquello que denunciaba: Adorni fue ascendido al rango de secretario de Estado pero con ingresos de ministro y sus hermanos pasaron a formar parte de áreas ministeriales de relevancia; a Eduardo Serenellini se le devolvió la jerarquía que ostentaba pero sin manejo de presupuesto; Karina Milei cuenta ahora con un manejo discrecional de fondos para determinadas áreas; pudimos conocer el gasto exagerado en el pago del vuelo privado que justificó la entrevista con Elon Musk (U$s150.000) y, por fin, el presidente ahora descubre la conveniencia del uso de la flota oficial para su traslado.

https://twitter.com/madorni/status/1781866604726251613

A todo lo anterior debe agregarse la acusación de ratas a senadores de la oposición por haberse aumentado los ingresos, para terminar obviando que los propios legisladores de La Libertad Avanza, también avalaron la suba de ingresos. Si aquella discusión fuera válida (para este analista representa un tema menor frente a las complejidades de la cotidianidad argentina), podría decirse que el libertarismo se acostumbró muy rápido a ciertas mañas del sistema político.

Pero a todo lo comentado, en el marco de una situación económica y social cada vez más deteriorada, donde los aumentos de tarifas comienzan a transformarse en una verdadera piedra en el zapato, la gestión peca de improvisación. Por ejemplo, se anunció un masivo cierre de medios públicos que no sucedió ya que sólo la Agencia Télam quedó alcanzada por la medida, aunque sus trabajadores siguen cobrando su sueldo al igual que los empleados del INADI, el cual no puede cerrarse porque para ello se necesita una ley y también, se anunció la venta de terrenos donde funciona la TV Pública, cuestión que efectivamente quedó desactivada.

El oficialismo es una suma de anuncios que en pocas horas quedan desestimados y que muchos ciudadanos y ciudadanas dan por confirmados, mientras el ministro de Economía peregrina por las calles de Washington preguntándose como en el tango “¿dónde hay un mango viejo Gómez?”, ya que en el Fondo Monetario Internacional están muy de acuerdo con la marcha del plan, pero no tanto como para entregar los U$s15.000 millones que Luis Caputo le prometió al presidente que podría conseguir para animarse a salir del cepo primero y apostar por la dolarización después.

Además, debe decirse que por ahora los camiones no invaden las rutas de la región entregando la cosecha gruesa, porque no son pocos (productores y cerealeras) que esperan, a contramano de varios de los empresarios que el viernes aplaudieron a Milei en el Llao Llao (hipotéticos héroes por haber fugado dinero), por una nueva devaluación que les permita hacer una buena diferencia.

En lo concreto, el oficialismo sólo parece ir por una sola variable tangible para los argentinos: la baja de la inflación. En esta mañana de sábado, mientras se anuncia que habrá cadena nacional para informar sobre el superávit de marzo, la expectativa de cortísimo plazo parece residir en que los precios profundicen una tendencia a la baja, cuestión que será definitivamente celebratoria para el equipo gubernamental. Que en el medio no se le haya pagado a nadie, que se haya ahorrado con fondos que pertenecían a las provincias, a docentes, a enfermos cancerígenos o a jubilados a los cuales no se le cumplió con la ley previsional anterior y que el nivel de subsidariedad de las tarifas haya sido borrado de un cuajo, no resulta un tema de interés para las fuerzas del cielo. Algo parecido a aquella afirmación de Tácito: “Los romanos construyen un desierto y lo llaman paz”.

La simulación en política, como en la vida misma, puede ser un arte, pero sólo puede servir a cumplir objetivos que nunca deben superar el corto plazo. Si, como dice Miguel Cantilo, podremos acechar verdades sobre las paredes del libertarismo, porque en ellas aparecen verdades, esas que el movimiento nacional y popular no supo descifrar, bueno sería descubrir quiénes son los buenos y los malos en el juego de los simuladores. Por lo menos para intuir de qué va la cosa. Aunque una justa construcción política, ya se sabe, reclame otros ejercicios.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 21 Apr 2024 11:03:59 -0300
Fuera de foco https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6813-fuera-de-foco https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6813-fuera-de-foco Fuera de foco

Es que ando un poco confundido últimamente,
no sé si confiar en mi forma de actuar,
o entregar el control y dejarme llevar,
Como un cachorro adolescente no puedo parar…

“Confundido” - Los Auténticos Decadentes

Una de las virtudes del discurso libertario que derivó en la Argentina en la presidencia de Javier Milei, fue aquella que, desde una prédica de outsider, supo interpelar a buena parte de un electorado que se sentía decepcionado de ciertas estructuras políticas, pero fundamentalmente, de las formas que consolidaban prácticas que no resolvían los problemas estructurales de la sociedad. Con evidente sagacidad, más allá del apoyo de ciertas factorías comunicacionales y de lo asertivo del trabajo en redes, el decir libertario supo vincular una deteriorada situación general con la particularidad de muchos votantes. Así, el concepto de casta supo sintetizar un malestar de un “nosotros” que no es colectivista ni mucho menos, sino una mera identificación entre semejantes, contra un “ellos” que serían responsables de todos nuestros males.

La simplificación, más allá de su natural arbitrariedad, fue lo suficientemente potente como para llevarse un triunfo en ballotage por el 56% de los votos. Pero una cosa es imponer una opción electoral y otra muy distinta el ejercicio de gobierno siendo coherente con lo denunciado en la construcción del candidato. A veces, ciertas encerronas y verdades innegociables, te pueden confundir y dejar lejos de cierto registro de la realidad, esa misma que se denunciaba como un problema. Recorrido por siete días de miradas libertarias desenfocadas. Pasen y vean. Y aunque el recorrido no sea en el Tesla de Elon, la vueltita puede resultarles interesante.

Tres hechos marcaron la semana política a nivel nacional: la reunión gobierno - CGT, la crisis oficialista en la Cámara de Diputados y la gira presidencial por los Estados Unidos, con el bonus track de un retorno a las apuradas a partir del ataque via drones de Irán a Israel.

1. Tarde piaste

A la foto del Jefe de Gabinete Nicolás Posse y del Ministro del Interior Guillermo Francos con la cúpula de la CGT, se la intentó vender como un éxito político oficialista, dado que, se suponía, el encuentro había servido para poner en duda el paro general previsto para el 9 de mayo, el cual se había anunciado unos días antes.

Según lo declarado por los protagonistas, la reunión fue fructífera, duró tres horas, y no quedó supeditado a la mera foto protocolar. Los funcionarios se mostraron bien dispuestos a tratar de encauzar una relación política que no empezó bien y que se demuestra en el hecho de que tardaron cuatro meses en recibir a los popes sindicales. En el pasado reciente, con amenazas libertarias de todo tipo, hasta los dirigentes más dialoguistas quedaron desenfocados en la idea siempre vigente (para sus intereses) de un diálogo constructivo.

En lo inmediato, la no homologación gubernamental de algunas paritarias (camioneros, aceiteros y metalúrgicos) porque estarían por encima de la inflación, mientras se deja al resto de los actores del mercado fluir libremente en el cumplimiento de sus intereses, hace mucho ruido en vastos sectores del mundo del trabajo.

Tampoco ayuda que, mientras se realiza el convite gubernamental a la conducción cegetista, en paralelo, el oficialismo le da aire a un anteproyecto de reforma laboral diseñado por la Unión Cívica Radical y que no tiene en cuenta, precisamente, la opinión de los dirigentes sindicales.

Y además, no existe la confianza plena de que ciertos acuerdos con las segundas líneas, luego no sean dinamitadas por el propio presidente, tal como les viene sucediendo a la totalidad de los gobernadores, sin importar el signo político que porten.

https://twitter.com/cgtoficialok/status/1778528045764350406

En ese contexto, también debe ser tenido en cuenta el resto de los dirigentes sindicales que pueden no formar parte de la conducción cegetista, pero que recogen un malestar muy profundo de las bases. En este sentido y sabiendo de antemano que el horno no está para bollos, Héctor Daer y compañía reciben una doble presión: por arriba, con toda la estructura comunicacional y política vinculada al oficialismo y por abajo, a partir de un deterioro social harto evidente y que pretende ser contenido anunciando que una inflación del 11% para el mes de marzo, habiendo suspendido el aumento de tarifas que se aplicará en las próximas semanas, es una buena noticia en sí misma.

La duda aquí radica en descubrir porqué el 12,8% de Sergio Massa de noviembre, con niveles de desempleo del 5,7% y pobreza del 41,7% era la representación de todos los males, y cuatro meses después, un punto menos, luego de haber acumulado 59,3 puntos en noventa días, con caída de ventas, desaceleración de la actividad industrial y con un deterioro social evidente, resulta una novedad que debería contentarnos.

Por lo demás, a la luz del inevitable proceso de reconfiguración que debe sobrellevar el peronismo y, en paralelo, con la apuesta grande de lograr derogar el DNU 70/23 en la Cámara de Diputados, la CGT parece transformarse, sea o no deseado por sus dirigentes, en una especie de referente inesperado de este tiempo político y social que vivimos. El armado de un plan de lucha que contempla la adhesión a la marcha universitaria del 23 de abril, más la movilización prevista para el 1º de mayo a lo largo y ancho del país, para concluir con el paro general del 9 y con el antecedente de haber adherido por primera vez en décadas, de manera orgánica y cohesionada, al acto del 24 de marzo, sugiere que cualquier atisbo que pretenda comparar ciertas estrategias de antaño, como por ejemplo la relación con el macrismo que gobernó el período 2015 - 2019, por ahora está bastante lejos de imaginarse como posible.

2. Discusión de casta

Si, como decíamos al comienzo, y de alguna manera lo afirmara Milei en una entrevista reciente a un medio acólito, llegó al poder por mostrar que muchas veces la dirigencia política tradicional estaba “en otra”, lo sucedido en los últimos días al interior del bloque libertario en la Cámara de Diputados se parece y mucho, a esas peleas que adoramos analistas y rosqueros de toda laya, pero que poco importan al conjunto grande de la población.

Recordemos que la disputa radica en el hecho nodal de que Karina “El jefe” Milei, ha iniciado una etapa de consolidación e institucionalización del partido La Libertad Avanza, para ya no depender de un conjunto de partidos regionales minoritarios, que les han servido de prestanombres para poder participar de las elecciones y que ha obligado a negociar espacios de poder que desde la pureza libertaria no se consideran como propios.

Desde hace unas cuantas semanas el presidente ha comenzado a referenciar en el espacio público, las elecciones del 2025, como una instancia crucial para el proyecto. De allí una serie de movidas internas que intentan llenar los casilleros con nombres de innegable lealtad a la sociedad política construida por los hermanos.

https://twitter.com/BornoroniG/status/1778225354932421074

El papelón de un presidente de una cámara anulando una reunión un minuto antes vía mail (sí, un minuto antes), donde ya se había acordado el nombre oficialista de quien presidiría la Comisión de Juicio Político y que empieza a ser decisivamente estratégica para los tiempos que corren; la eyección de la jefatura de bloque de Oscar Zago; su atrincheramiento en las oficinas y la inevitable creación de un bloque nuevo con sólo tres legisladores, se parece, y mucho, a esas discusiones que el Milei comunicador de antaño denostaba y con el que logró no poca empatía con vastos sectores de la sociedad.

Desde esa situación de debilidad estructural, que por ahora no se trasunta más que en la pérdida de sólo tres diputados bajo una misma conducción, la primera pregunta del día es quién resuelve la discusión que, si utilizáramos la misma lógica libertaria, refiere a una disputa que lejos está del día a día de lo que sucede con el deterioro económico de buena parte de la población.

3. Viaje Interruptus

El presidente inició un nuevo viaje al exterior, combinando cuestiones personales y otorgándole un perfil estratégico a la compra de unos aviones usados que refieren más a cierta simbología, antes que a una inversión trascendente en materia de defensa.

Mientras desfinancia al FONDEF, y se anunciaba que se daría el gusto de copilotear un avión de guerra, recibió en Miami la distinción de Embajador de la Luz de parte de Jabad Lubavitch, una ortodoxa (y conservadora) institución judía y, contrariando a toda idea de trascendencia del rol de un presidente, se hizo una escapadita hasta Texas para visitar a Elon Musk, el hombre más rico del mundo y dueño de X y de Tesla entre otras millonarias propiedades.

https://twitter.com/OPRArgentina/status/1779291570333712606

De ninguno de estos encuentros aparecerá la solución para el más nimio de los problemas del país. En las horas previas al encuentro con el sudafricano, desde las redes cloacales del mundo libertario, hicieron correr el rumor de que el empresario podría anunciar la instalación en la Argentina de una fábrica de autos eléctricos. Nada de eso sucedió y las fotos del encuentro se parecen más a dos jóvenes de paseo por el mundo, antes que a las de un presidente que gobierna uno de los países que integra el G20 y uno de los empresarios más importantes del planeta.

La segunda pregunta que queda flotando en el aire, ante el silencio presidencial de estos días, refiere a si en la apurada y sobreactuada vuelta de Milei a la Argentina y mientras en este húmedo y nublado domingo litoraleño, el Estado israelí anuncia que ha resultado exitosa su defensa ante el ataque iraní; el presidente, ahora separado oficialmente de su relación con la artista Fatima Florez, intervendrá en alguno de los problemas planteados, si dejará que el internismo del espacio que conduce decante porque imagina que no lo afecta y cuándo será el momento elegido para arremeter contra un sindicalismo que parece dispuesto a enfrentarlo, más allá de las reacciones oficialistas algo infantiles que se quejan de un segundo paro, sin tener en cuenta la magnitud de las medidas gubernamentales impuestas.

Se trata de la acción y reacción como establece la física. Y aunque de a ratos, el oficialismo pierda el foco, se confunda y enfrente escenarios muy parecidos a aquellos que supo denunciar.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 14 Apr 2024 10:51:25 -0300
Entre el dogma y el interés https://www.fundamentar.com/articulos/lecturas-recomendadas/item/6812-entre-el-dogma-y-el-interes https://www.fundamentar.com/articulos/lecturas-recomendadas/item/6812-entre-el-dogma-y-el-interes El Secretario de Estado de EEUU Antony Blinken junto a Diana Mondino, Buenos Aires, 23-2-2024

Con decisiones y gestos, la política exterior de Javier Milei cultiva la admiración por el mundo occidental, pero en un momento en que ese admirado “mundo libre” gira hacia posiciones proteccionistas y explora una mayor regulación internacional, algo que el dogma libertario rechaza. Sin embargo, Argentina pretende ingresar a la OCDE...

La llegada al gobierno de Javier Milei, un líder autoproclamado anarcocapitalista o liberal-libertario, introduce la necesidad de pensar la política exterior de un país como Argentina a la luz de esta tradición que, para economía de palabras, llamaremos simplemente libertaria. Introduce, también, la necesidad de evaluar este enfoque, y su práctica, transcurridos ya cien días de este experimento, inédito en Argentina y en buena parte del mundo. La política exterior de un país suele ser el resultado de una amalgama compleja de poder y propósitos. Como señalaba Walter Lippmann, una política exterior sólida es aquella que descansa en un equilibrio en el cual los líderes admiten que deben pagar por lo que desean alcanzar y deben preferir sólo aquello por lo que están dispuestos a pagar. 

¿Qué propósitos persiguen los libertarios en política exterior y qué medios desean tener para alcanzarlos? Los libertarios no tienen un cuerpo de ideas muy articulado acerca de la política exterior, en parte porque prácticamente nunca han tenido la responsabilidad de conducir los asuntos internacionales de un gobierno, en parte porque es un tema que nunca les interesó mucho. Si la razón de Estado es tener al Estado en buen estado, los libertarios no creen que sea necesario invertir mucho en esto porque prefieren el menor de los Estados posibles, con el poder necesario sólo para garantizar el orden público, el cumplimiento de los contratos y la libertad individual. 

En política exterior, esto se traduce en que el propósito fundamental de un gobierno debería ser la “producción eficiente de seguridad nacional”, como lo definió Justin Logan, director en el Cato Institute, fundado entre otros por Murray Rothbard, líder del anarcocapitalismo y del Partido Libertario en Estados Unidos. Dicho esto, sin embargo, los libertarios sospechan del establishment de la seguridad nacional y la maquinaria detrás de la guerra porque implica más impuestos o más deudas, además de más burocracia. Sospechan, también, de una política exterior activa, porque sencillamente no creen que sea necesaria. Y descreen de la gobernanza global o los regímenes internacionales, y aspiran a un orden global menos regulado, que respete la voluntad de sus gobiernos. Como apuntó Robert Frost en su poema Mending Wall, “buenas cercas hacen buenos vecinos”: podría ser un buen leitmotiv libertario.  

En Estados Unidos, los libertarios se encuentran en las antípodas de los liberales internacionalistas. Mientras éstos desean un Estado fuerte en casa y activo afuera, los libertarios desean un Estado mínimo y una política exterior más restringida, casi aislacionista. Así, comparten con los republicanos la idea de un Estado pequeño y con menos impuestos, pero toman distancia del clásico activismo internacional, hoy en transformación a partir de la narrativa anti-globalista en ascenso dentro del partido. 

En este sentido, los libertarios se hacen receptores del consejo de George Washington que, en su discurso de despedida de 1796, recomendaba ampliar al máximo las relaciones comerciales entre naciones y reducir lo más posible la conexión política entre ellas. Ron Paul, uno de los referentes centrales del movimiento libertario, siempre defendió la idea de que los gobiernos debían actuar afuera y adentro del mismo modo: reducir al máximo su intervención (sea para resolver fallas de mercado, promover la democracia o hacer la guerra) porque los objetivos rara vez se alcanzan, causan más daño que beneficios y reducen la libertad de las personas. Los libertarios coinciden de este modo con Ronald Reagan, que señaló que las ocho palabras más aterradoras en inglés eran “Soy del gobierno y estoy aquí para ayudar”. 

No es de extrañar, entonces, que los libertarios prefieran una política exterior minimalista. Fomentan el mercado, el comercio y las inversiones, por supuesto, pero descreen de las alianzas militares, la gobernanza global y todo intento de construir burocracias internacionales que les digan a los gobiernos lo que deben hacer, sea en materia de comercio, ambiente o migraciones. En cuanto a China, los libertarios no son halcones. Un repaso a las expresiones de libertarios prominentes como Ron Paul, Rand Paul o Justin Raimondo muestra que apuntan a la cautela, el comercio y la no-intervención en asuntos internos. Una Guerra Fría con China, señalan, significa más gasto público, más aparato de seguridad y más intervención estatal limitando las libertades individuales.

Libertarianismo criollo

Si este es el contorno de una política exterior libertaria, ¿en qué medida el gobierno de Javier Milei encarna esta tradición? Hay tres elementos a destacar. En primer lugar, el propio Milei no parece ocuparse mucho de los vínculos de Argentina con el mundo. Él mismo lo ha dicho en varias ocasiones al señalar que su tiempo lo ocupa en gran medida en la economía, luego en la seguridad y finalmente en la contención social. Más allá de señalar en varias ocasiones que Occidente está en peligro, Milei no ha desarrollado una narrativa sobre el orden global, el multilateralismo o los desafíos que plantea la comunidad internacional. Así, Milei parece mostrar, en el peor de los casos, un sentimiento aislacionista o, en el mejor de los casos, un perfil de alguien tan involucrado en los asuntos domésticos que no tiene tiempo para ocuparse de los asuntos internacionales. 

Esto se observa, por ejemplo, en la reducción significativa del espacio burocrático que supo ocupar la Secretaría de Asuntos Estratégicos durante el gobierno de Alberto Fernández y antes de Mauricio Macri. Esta inclinación, se podría decir, parece estar en sintonía con un modo libertario de pensar al Estado en su mínima expresión. El mundo de Milei no se ve muy “westfaliano” o interestatal. Parece estar más poblado, de un lado, por líderes corporativos, inversores, banqueros, gestores de activos y otros “héroes”, como los llamó en Davos, y, del otro lado, por progresistas, colectivistas, comunistas, autoritarios y distintas expresiones woke.

Por otro lado, Milei no parece interesarse mucho por la diplomacia de cumbres, las organizaciones internacionales o la discusión lenta y minuciosa de las reglas globales. ¿Por qué alguien que desea la desregulación de su propio Estado estaría interesado en la regulación entre Estados? ¿Por qué alguien que cree muy poco en la provisión de bienes públicos estaría interesado en que estos se produzcan a nivel global? Milei percibe a la burocracia internacional como parte de un libreto socialista o colectivista y, por lo tanto, como un obstáculo al crecimiento del país. Su desdén por las metas de desarrollo sostenible o por los compromisos ambientales es una muestra de esta mirada. 

Por último, en las pocas veces en que Milei habló de política exterior, el énfasis estuvo en ampliar el comercio, abrir mercados y captar inversión extranjera. La ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino, parece encarnar este aspecto, con una agenda muy enfocada en ampliar los vínculos comerciales y la red de inversores globales. Un repaso a su agenda nos muestra hasta acá una intensa actividad con cámaras nacionales, cámaras binacionales, reuniones con funcionarios de bloques comerciales y, en particular, una gira reciente por países del Sudeste asiático y Japón.

Aunque estas observaciones nos hablan de una inclinación libertaria, hay otros elementos de la política exterior de Milei que apuntan en otra dirección y que hacen más complejo el análisis. Acá se ve una brecha entre el enfoque libertario y lo que Milei efectivamente está construyendo en política exterior. En primer lugar, resulta algo contradictorio cuestionar el sentido de las organizaciones internacionales y al mismo tiempo aspirar a ingresar a la OCDE, una organización que se especializa en producir regulación y estándares de gobernanza para sus miembros. En segundo lugar, también resulta contradictorio exhibir bajos niveles de diplomacia presidencial y al mismo tiempo abrazarse efusivamente con Benjamin Netanyahu o Volodimir Zelenski, dos líderes muy en el centro de la geopolítica global y muy lejos de nuestros intereses más inmediatos. Si la economía es la prioridad número uno de Milei, no está nada claro de qué modo un acercamiento estratégico a estos líderes es un camino para mejorar nuestra condición económica. En tercer lugar, la animosidad con que Milei se refiere a los gobiernos de izquierda (“socialistas”, “comunistas”) no parece estar muy en línea con el sentir libertario del respeto al proyecto de vida del otro. “No negocio con comunistas”, señaló Milei en varias ocasiones. “No podemos ganar mucho trabajando juntos con algunos países que no son democracias liberales”, agregó Mondino. Lo curioso es que Mondino hizo esta afirmación luego de visitar Vietnam el 19 de marzo pasado, y más curioso aun es enterarse que hará un viaje a China a fines de abril. 

En estas observaciones, el sesgo ideológico aparece como un rasgo distintivo. El gobierno prefiere dejar de lado alianzas políticas, por ejemplo al no ingresar al grupo BRICS, pero se abraza con Israel y Ucrania en defensa de Occidente. Postula menos regulación global, pero acepta una futura regulación de la OCDE. Y el comercio con el mundo es prioridad, pero mejor siempre y cuando sea con  “democracias liberales”. Esto se ve con mayor claridad cuando miramos el entusiasmo en fortalecer los vínculos con Estados Unidos, abriendo canales de alto nivel con el Departamento de Estado, la CIA y el Comando Sur. Milei prefiere a Trump. Pero prefiere a Estados Unidos antes que a cualquier otro país. Este sesgo se hace presente, también, en la forma en que el Presidente define a los distintos actores internacionales en base a un esquema de héroes o villanos. En su mundo no hay grises, y la claridad moral ordena sus relaciones. Milei no se muestra curioso sino más bien furioso.

Si juntamos estas observaciones, tenemos que el interés por Israel, el apoyo irrestricto a Ucrania, el sentimiento anti-China y el desdén por la burocracia internacional colocan a Milei más cerca de una agenda conservadora que de una libertaria. A estos sesgos se agregan rasgos de la personalidad del Presidente que lo ubican en una mirada del mundo de suma cero. En un perfil de este tipo, la empatía estratégica, la paciencia diplomática y la complejidad conceptual no son activos valorados.   

Desafíos políticos

Esta orientación plantea importantes desafíos. En primer lugar, observamos otra brecha, esta vez entre el mundo libre idealizado y el mundo libre en su versión actual. Milei es un devoto del libre comercio, pero Occidente viene profundizando el proteccionismo a una velocidad rara vez vista en las últimas tres décadas. Milei desprecia la intervención del Estado en la vida económica, pero Occidente viene produciendo cientos de páginas que apuntan a más, no menos, política industrial, regulación ambiental y filtros de seguridad nacional en las relaciones comerciales. Milei puede sentirse más cerca de Trump que de Biden, pero el desdén de Trump por la amenaza existencial que enfrenta Ucrania es notable (tan notable como su cuestionamiento al libre comercio). Milei se siente cerca del liberalismo de los países más avanzados, pero esos países están llevando adelante el mayor proyecto de descarbonización de su historia, algo que su gobierno parece ignorar por completo.

En segundo lugar, observamos una brecha entre sesgos e intereses. Milei puede despreciar el comunismo, el socialismo y los gobiernos autoritarios, pero sólo el 13% de la población mundial vive hoy en democracias liberales y otro 16% en democracias con deficiencias. Recortar nuestro comercio a este espacio no parece muy alentador. Más aun, Argentina necesita contar con socios y aliados en sus distintas causas, pero también necesita contar con apoyos en organismos internacionales, globales y regionales, para empujar sus objetivos. Esto no parece ser un problema hasta acá. En el interés de Argentina siempre estuvo la necesidad de contar con un mundo basado en reglas de juego justas. Por otro lado, la conversación con Brasil se ha detenido, y con China se ha enfriado. Ambos países representan casi un cuarto de las exportaciones y dos quintos de nuestras importaciones. El resto de América del Sur luce desdibujada. 

En conclusión, la política exterior de Milei refleja pálidamente el ideario libertario y exhibe una marcada inclinación hacia el conservadurismo y el alineamiento pro-occidental, caracterizado por un bajo pragmatismo y un alto sesgo ideológico y de grupo. Aunque se percibe una influencia filosófica libertaria en sus gestos, hasta el momento su política exterior se ha orientado más hacia una afinidad con los valores de la derecha occidental, particularmente con Estados Unidos, y con un ideario liberal que enfrenta cuestionamientos en el mismo mundo libre que Milei dice admirar. Es importante reconocer que la política internacional enfrenta desafíos propios, como las preferencias de los otros, las externalidades negativas y los problemas de acción colectiva, que no pueden ser ignorados. Ni siquiera por un libertario.

(*) Politólogo. Director de la Maestría en Política y Economía Internacionales de la Universidad de San Andrés.

FUENTE: Le Monde Dilpomatique

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hola@fundamentar.com (Federico Merke (*)) Lecturas Recomendadas Mon, 01 Apr 2024 21:17:27 -0300
Mezquinos y rotos https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6810-mezquinos-y-rotos https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6810-mezquinos-y-rotos Mezquinos y rotos

Y eso es así, ya lo verás
hay gente arraigada solo a su mezquindad,
y en la desazón de no adueñarse del sol,
perdieron las alas de la fraternidad.
Pájaro enfermo, sueña que vuela dormido,
buscando en el cielo un sentido,
las nube’ le hacen de nido fractal,
donde cantará…

“Quemarás” - WOS / Indio Solari

Si la verdad discepoleana de que "el siglo XX es un despliegue de maldad insolente” era un dato de innegable contrastación de la realidad, un cuarto de siglo después convivimos en un tiempo social, que nada debe envidiarle a la claridad meridiana del creador de El Mordisquito. Alcanzados por un enojo social evidente, mezcla de insatisfacción personal, colectiva y de cierto desprecio a lo que nos resulta ajeno, en los días que corren, parece ponerse en discusión en qué medida “la patria es el otro”. 

Europa hace rato que conoce de ciertos fenómenos sociales y políticos que en nuestra América parecen más recientes: Donald Trump, Jair Bolsonaro y ahora Javier Milei en la Argentina llegaron para, de alguna manera, representar ese malestar de buena parte de una ciudadanía que no encontraba respuesta en ciertas tradiciones. La última semana de marzo, más allá de la brisa de alivio que recorrió el país en la tarde del domingo 24, fue pródiga en insensibilidades varias de parte de un gobierno que parece moverse a sus anchas en los pliegues de cierta mezquindad constitutiva. Pasen y vean. Sean todos y todas bienvenidos.

Para el gobierno, buena parte de la semana se desarrolló haciendo gala de una evidente falta de empatía con aquello que no conoce. Los modos son los de siempre: contradictorios, embarullados y con la convicción inalterable de que un clavo saca a otro clavo. Si la presentación del video “oficial” sobre lo sucedido en los 70’ resultó un fracaso en sí mismo, a menos de 48 horas apostaba a una nueva provocación con el anuncio de la eliminación del nombre del Centro Cultural Kirchner, por otro que aún no fue definido. Como es de imaginar, con las urgencias y necesidades de estos días, el convite a nadie interesó. 

El mileismo se enseñorea de una insensibilidad a prueba de contradicciones y vaivenes de hamaca: el oficialismo publicó un nuevo DNU en materia de jubilaciones que venía a cumplir con lo anunciado días antes por el presidente. Pero lo hizo tan mal en su redacción, que no fueron pocos los especialistas en el tema que debieron leer una y otra vez la norma en cuestión, para “descular” de qué se trataba lo publicado en el boletín oficial. Una cosa quedó clara: la mejora a nuestros mayores no cubre lo perdido entre diciembre y marzo. 

Para demostrar el desconocimiento que portan sobre cómo se gestiona el Estado, el gobierno anunció que los haberes de este mes que termina, se abonarán en dos cuotas. Tuvo tal impacto la noticia, que el propio ministro de Economía Luis Caputo debió salir a dar las explicaciones del caso. 

https://twitter.com/LuisCaputoAR/status/1773484344784400824

Pero también hubo tiempo para desmentir al propio Jefe de Estado quien en una presentación en el International Economic Forum (IEFA), a media luz (a su pedido), confirmó que ya habían despedido a 50.000 trabajadores estatales y que en los días venideros debían sumarse unos 70.000 más. La cita, que no despertó una ovación por sí misma, a las pocas horas fue desmentida por un conjunto de funcionarios que señalaron un número mucho menor, dato que fue confirmado por el propio sindicato ATE que referencia en 21.000 la cantidad de empleados despedidos. 

Esa insensibilidad manifiesta, que ve en los jubilados la clave de la licuación y en el trabajador del Estado una especie de ser que no merece otro trato que no sea el menosprecio, se desarrolla en el contexto de una economía en retroceso, donde las estadísticas ya muestran el deterioro de enero (- 4,3%) y se complementa con el recorte de las cajas de jubilaciones provinciales, la eliminación del Fondo Compensador para el transporte urbano del interior del país y del Fondo Nacional del Incentivo Docente. Tal vez los interlocutores habituales de la prensa provincial, puedan preguntarle al gobernador santafesino Maximiliano Pullaro si aún considera que Milei es mejor presidente que candidato. Uno cree que la duda jamás será planteada. 

Ante este estado de las cosas, una pregunta válida es cómo se sostiene el derrotero mileista de estos días. Un interesante aporte lo hace el colega Mariano Tilli, quien vía X, afirma que, de alguna manera, Milei está cumpliendo con lo prometido a sus votantes. Dejemos que él lo explique por sí mismo. 

https://twitter.com/icevainillaice/status/1773037379663655264

La clave está, como siempre sucede con la gobernabilidad de una propuesta política, en la legitimidad. Como canta Solari (hoy me levanté más indígena de lo habitual), “él hizo lo que vino a hacer”: prometió motosierra y por consiguiente destrucción. Milei, guste o no, cumple con uno de los dos preceptos básicos de la antíquisima díada que refiere a la legitimidad de origen y a la de ejercicio: tiene de origen ya que fue votado en elecciones transparentes con un número importante de votos.

En cuanto a la de ejercicio (esa que se sustenta en cómo se gobierna), evidentemente no la cumple, ya que ha violado no pocos mandatos constitucionales a la hora de la gestión (unos cuantos artículos del DNU 70/23 así lo ejemplifican) y por lo tanto, esta cuestión algo más difusa queda abierta a un debate, si se quiere, más profundo. 

Pero lo que deja poco lugar para la discusión es que esa legitimidad se ha construido sobre otros tópicos. En resumidas cuentas y más allá del interés del conjunto de politólogos que abrevamos en este mundo, honestamente, ¿a quién le importa cómo se construye esa nueva legitimidad?

Quiero decir, para no caer en el desánimo y para entender a qué nos atenemos en materia de los conflictos políticos que se avecinan, resulta válido preguntarnos si no estamos frente a un nuevo tipo de legitimidad en un proceso que cumple con ciertas formalidades de la democracia, que relativiza el cumplimiento o no de cómo se desarrolla el “ejercicio” de la gestión.      

Preguntarse cuánto dura el gobierno libertario es una duda incorrecta, ya que pone en el conjunto social una mirada, la nuestra, que da por hecho que de este maltrato político, social y económico, nada bueno puede salir. La requisitoria que más podría servirnos, lejos de caer en la argumentación iluminada del escriba, es ¿por qué dura y sobre qué vectores se construye esa duración?

Haciendo la salvedad que aún no llegamos a los cuatro meses de gestión, atentos aquellos que reclaman por el surgimiento mágico de liderazgos nac & pop para enfrentarlos, el primer apoyo evidente es el de los sectores más concentrados de la economía: Paolo Rocca, Eduardo Elzstain y Eduardo Eurnekian, con distintos matices, formando parte del gobierno o escribiendo partes de DNU que resultan de su interés, se encuentran frente a la oportunidad histórica de manejar algunos resortes a gusto y piaccere. 

Si bien ya tuvimos un gobierno atendido por los algunos dueños, la experiencia cambiemista resultaba esencialmente distinta: Juntos por el Cambio, como estructura partidaria que veía en cada resorte del Estado la posibilidad de concretar un nuevo negocio y que convivía con no pocos personajes del tenor de Juan José Aranguren que habían saltado de la actividad privada a la gestión estatal para ejecutar en aquellas áreas sobre las que se habían desarrollado a partir de sus propios intereses; atravesaba por la circunstancia que supone la existencia de una coalición política con diversas tradiciones. Existían segundas líneas con capacidad y recorrido de funcionariado, a diferencia del proceso actual donde se relevan decenas de secretarías, subsecretarías y direcciones nacionales sin nombramiento de funcionarios. A diferencia de la retórica publicitaria del período macrista hoy, el Estado es no estar.

También existe un conjunto de empresarios, medios, que más allá de las circunstancias actuales, adhieren cual dogma judeo cristiano de sobrevivir en esta etapa dolorosa para, si hacemos las cosas bien, ganar el cielo del desarrollo.

Los medios de comunicación, con su construcción de sentido, también quedan supeditados a ciertas lógicas de apoyo. A la par de afectar algunos negocios (la llegada de Starlink, es un buen ejemplo), los medios concentrados se muestran complacientes pero no todos se tiran sobre la granada, llegando a situaciones realmente llamativas donde un mismo multimedio atiende de los dos lados del mostrador. La muestra palmaria se la lleva La Nación que combina la genuflexión de su canal de cable (La Nación +) con un presunto espíritu republicano y crítico de sus principales plumas en la versión del diario. 

Del grupo de gobernadores e intendentes ya hemos dado cuenta en otros artículos de esta misma columna sobre las razones que obligan y/o condicionan ciertos posicionamientos: dependencia económica, coincidencia ideológica más allá de las formas y un tiempo social que aún guarda ciertas expectativas para el tiempo que viene.

Pero también hay que conjugar a los sectores que, de acuerdo a las distintas encuestas, apoyan a Javier Milei y que oscila entre el 50% y el 40% y que no refiere a una clase social en particular. Ya se ha explicado profusamente que el voto libertario de noviembre está constituido por una heterogeneidad que incluye al votante de clase media y alta del PRO, a muchos trabajadores precarizados y a jóvenes sub 35 que se han sentido defraudados por la sucesión de las experiencias coalicionales de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. 

Estos sectores aún se encuentran expectantes. No todos han sido afectados en la misma magnitud (los buenos números del turismo en este fin de semana extra large así parecen indicarlo), entienden que los plazos para ver los resultados son más largos y que, en su hartazgo, nada parece definitivo. 

El Jefe de Gabinete, Nicolás Posse
El Jefe de Gabinete, Nicolás Posse

En el mientras tanto, el mileismo, sigue apostando a la centralidad casi excluyente del primer mandatario, con la aparición en segundo plano de sus ministros de Economía, y de Interior, Guillermo Francos y la nula visibilidad del resto del funcionariado. ¿Hay jefe de gabinete?

El discurso presidencial anida en la fortaleza de la simpleza, sumado a la estrategia comunicacional de la campaña permanente, jugando a hacerse “el loco” desde su condición de outsider. No establece ninguna pelea real y de fondo con los sectores del poder económico más concentrado, ese que atenta contra la idea del libre mercado, que tiene decenas de terminales en la vida económica del país, donde por ejemplo, hoy podrán apoyar la eliminación de la obra pública, habiéndose enriquecido en el pasado con la misma, a la vez que alabar la importación de alimentos para, supuestamente, bajar la inflación. Y mañana, mañana se verá.

El encuentro virtuoso entre Indio y Wos, nos regala la síntesis de dos estilos que, más allá de sus diferencias, no resultan antitéticos en su esencia. Con un movimiento libertario cada vez más arraigado a ciertas mezquindades, sin la más mínima fraternidad con el distinto y con muchos integrantes rotos en su esencia de pertenencia social, el oficialismo por ahora, va salvando la ropa, a la espera que la señora inflación pueda ser domada a base de deterioro económico para luego mostrarlo como un triunfo. La gran pregunta es si nosotros podremos quemar el dolor que eso conlleva. 

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 31 Mar 2024 14:07:55 -0300
Desarma y sangra https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6809-desarma-y-sangra https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6809-desarma-y-sangra Desarma y sangra

Miro alrededor, heridas que vienen,
sospechas que van y aquí estoy,
pensando en el alma que piensa
Y por pensar no es alma, desarma y sangra…

“Desarma y Sangra” - Serú Girán

Diferencias expuestas a la luz pública. Chicanas divertidas y peyorativas que esconden diferencias profundas de antaño. Papelones institucionales que no se recortan sólo al plano interno sino que alcanzan al ámbito de las relaciones internacionales. Idas y venidas con temas sensibles que en poco menos de 72 horas cambian sin mayores explicaciones. Todo eso ofrece el mundo libertario en este puntual otoño del 2024. Con el intento permanente y sistemático de “re” institucionalizar procesos que se sustancian en décadas de lucha social, la semana estuvo plagada de esa esencia mileista de instalar novedades que mueren al poco tiempo de nacer. Días de desavenencias profundas y una esperanza con vestido de domingo. Pasen y vean. Son todos bien recibidos en un banquete así.

Es indudable que la sorpresa es un gen constitutivo de Javier Milei en tanto líder libertario del presente siglo XXI. Si bien esa característica de su personalidad política no es extensible a casi ninguno de sus funcionarios, en la presente coyuntura le alcanza para no perder centralidad, factor definitivo cuando se conduce un espacio desde la más elemental condición de minoría.

Algo de todo ello sucedió en la semana con el anuncio de la propuesta de los dos nombres que actuarían como candidatos para integrar Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ariel Lijo por un lado y Manuel García Mansilla por el otro, ganaron los títulos de diarios, noticieros y portales a partir del anuncio promovido desde la virtual Oficina de Prensa de Presidencia. El primero de ellos ocuparía el lugar que quedó vacante a partir de la salida de Elena Highton de Nolasco y el segundo, y aquí lo distintivo del caso, resulta propuesto con una anticipación de más de nueve meses ya que el Dr. Juan Carlos Maqueda, uno de los cuatro integrantes actuales, cumple 75 años en diciembre, edad límite que impone la Constitución Nacional para el ejercicio del cargo.

En algún momento sabremos si Maqueda había pre anunciado de manera reservada su salida o si, el nombre de García Mansilla termina siendo un señuelo para apurar la eyección del experimentado cortesano. Decimos esto dado que vale recordar los casos de Carlos Fayt (que administró justicia hasta los 97 años, puesto que había jurado por la Carta Magna anterior que no imponía límites etarios) y la nombrada Highton de Nolasco que supo obtener un amparo de primera instancia que, bajo el argumento de que los constituyentes se habían excedido en sus atribuciones al reformar el artículo 99 de la CN, le permitió continuar en el cargo hasta el año 2021, quedando por encima de la renovada Constitución y por la cual había jurado. Deleites del institucionalismo argento.

https://twitter.com/OPRArgentina/status/1770489402050945372

Más allá de que el hombre antiguamente vinculado al duhaldismo acepte o no su jubilación de facto, no deja de ser evidente el intento mileista de empezar a delinear una corte más cercana a sus intereses y espectro ideológico. Si ponemos en la balanza las coincidencias con el actual decano de la Universidad Austral, referente del Opus Dei que supo afirmar que “el aborto es un delito, que tiene algunas causales de no punibilidad previstas en el Código Penal”, y que el nombramiento de Lijo supone un acuerdo con Ricardo Lorenzetti, personaje que quedó definitivamente herido de la componenda entre Carlos Rozenkrantz y Horacio Rosatti, circunstancia que lo alejó de la conducción del máximo tribunal de justicia; veremos para qué lado se puede empezar a mover el péndulo. “Cambia, todo cambia” habrá pensado el rafaelino y mientras intenta descubrir si es real o no, que la venganza es un plato que se sirve frío.

Pero la duda principal no radica ni en Balcarce 50 ni en el cuarto piso de Talcahuano 550, sino a unas escasas cuadras de allí, en el edificio del Congreso de la Nación, ya que nadie sabe a ciencia cierta, cuánto respaldo podrían obtener estos nombres. Recordemos que se necesitan de las 2/3 partes de los miembros del Senado para promover a un juez de la Corte Suprema y que los nominados enfrentan tres condicionamientos:

1. Lijo supo ganarse la enemistad de buena parte del sistema político, con acciones funcionales al Lawfare pero también con la decisión de no haber cerrado la causa Correo, factor que inquieta al ex presidente Mauricio Macri.

2. Si García Mansilla es un convencido defensor de la causa anti aborto, en una cámara de Senadores que hace muy poco tiempo modificó su composición, pero no lo suficiente para cambiar el clima de época que impuso el triunfo feminista de transformar en ley la interrupción voluntaria del embarazo; cuesta imaginar que esa misma institución habilite la designación de alguien que quedaría en condiciones de decretar la inconstitucionalidad de la norma sancionada a finales de 2020.

3. No han sido pocas las voces que se han quejado de la falta de perspectiva de género en esa hipotética configuración cortesana de futuro, cuestión que bien reconocía el ya famoso Decreto 222/03 que supo imponer Néstor Kirchner, y que se transformó en la institucionalización de una sus mejores políticas y que, de acuerdo a lo que dejaron trascender desde el oficialismo, se apostaría por su modificación. Desarmar para volver, de alguna manera, décadas atrás.

Pero el anuncio de los hipotéticos futuros cortesanos no vino acompañado del conjunto libertario sino de la decisión individual del propio Milei, cuestión que quedó evidenciada en lo que reconoció la propia vicepresidenta Victoria Villarruel, cuando en una nota brindada al comunicador oficialista Jonatan Viale, reconoció que, en la previa, no estaba enterada de la propuesta presidencial, como así tampoco ninguno de los siete senadores con que cuenta La Libertad Avanza en la cámara alta. 

Pero la entrevista con el hijo de Mauro, no quedó solo en eso. Más allá de algún comentario divertido (“jamoncito del medio”), la cual sólo puede ser utilizada para alguna chicana de ocasión, la nota televisada por TN sirvió como demostración palmaria de las diferencias que subsisten en el mundo oficialista, ya que Villarruel no se privó de cuestionar el proyecto ideado por el ministro de Defensa Luis Petri, que habilita a que las fuerzas armadas puedan intervenir en la lucha contra el narcotráfico.

En las antípodas del sentido de la ley, pero con la misma conclusión final, la vicepresidenta afirma que el flamante proyecto se aplicaría sobre la población civil y que por lo tanto, las fuerzas armadas no están preparadas para tal fin. Como militante defensora de genocidas, y en clara referencia a lo sucedido desde marzo 1976, se preguntó en voz alta dónde estaban aquellos que intervinieron la última vez en la lucha contra civiles, y se respondió a sí misma: “presos”.

https://twitter.com/todonoticias/status/1770966031416078594

Más allá de la fluidez de la entrevista, de las anécdotas simpáticas y del poco formalismo de la misma, el encuentro sirvió para saldar viejas “cuitas” con Patricia Bullrich y Petri, y por elevación, con el primer mandatario. Recordemos que el acuerdo de campaña suponía que la actual vice manejaría esas áreas. Si la foto trucada de comienzos de semana (que llamativamente mostraba a un Milei más alto), intentaba mostrar que todo estaba bien en el binomio, los dichos vicepresidenciales lograron desactivar el virtual intento.

Lo llamativo del asunto, y a contramano de lo sucedido días atrás con el anuncio del tratamiento del DNU 70/23 en el Senado, cuando un ejército de trolls salió a vituperar a Villarruel, en esta ocasión la entrevista no fue revisada por las tropas libertarias de redes. ¿Aprendizaje o datos reservados de que “Vicky”, hoy, mide mejor que el presidente? Vaya uno a saber. A veces algunos silencios dicen demasiado.

En la soledad de su construcción, y acá no nos referimos solamente a su centralidad, sino a la falta de “cuadros” que hagan política más allá de cierto institucionalismo que tiene proa al 25 de mayo, Milei no se priva de las contradicciones. De las que vienen del período electoral y de esas que viran el sentido de las afirmaciones en cuestión de horas.

Si la promesa de campaña hacía referencia a “vouchers” que se otorgarían para que cada uno eligiera libremente a qué escuela mandar a sus hijos, en la semana conocimos que los dichos referían a un simple subsidio que sólo alcanza a una porción muy pequeña del universo prometido.

https://twitter.com/OPRArgentina/status/1771334724948001156

Para mayor demostración de los vaivenes discursivos, si el fin de semana se declaraba que el gobierno intentaría aprobar una reforma en el cálculo del pago a jubilados vía ley sancionada por el Congreso de la Nación, el viernes a la noche se anunciaba, vía comunicado de la OPRA, que se emitiría un nuevo DNU que otorgará “un aumento jubilatorio para el mes de abril, a partir de la licuación ocasionada por la fórmula sancionada por la anterior administración”. Nada dice de la propia inflación generada a partir de la asunción de Javier Milei (60%, sin contar marzo) y si eso tendrá algún tipo de compensación.

Desarmar un entramado legal, alcanzado con los consensos que impone la democracia, y no pensada para la inflación galopante que hemos sabido conseguir y que expresa la voluntad de UNO en nombre de cierta celeridad, se parece más al intento desesperado de evitar un acuerdo legislativo (que no está lejos) que le imponga al oficialismo otro marco legal que no sea de su agrado.

Se avecina el 24 de marzo y ante lo que será, seguramente, una movilización de proporciones, el oficialismo hizo circular el globo de ensayo de que se prepara un indulto para el conjunto de represores juzgados y encarcelados, como así también para aquellos que aún están en proceso. Rápidamente, buena parte del entramado del sistema político y de la sociedad civil, recordó el carácter ilegal de la medida, violatoria de no pocos acuerdos y tratados internacionales que ha suscripto el Estado nacional. Parece que la contundente respuesta sirvió para sacar el tema de agenda, no sin antes haber eliminado el acto oficial que era costumbre, a la par de desechar la idea de cualquier sorpresa que termine activando mayores malestares, circunscribiéndose el aporte oficial a un mero video que intentará reflotar la teoría de los dos demonios. Más allá de los intereses de la vicepresidenta, el mundo libertario no tiene ningún interés en el tema y lo más seguro es que, velozmente, quiera pasar pantalla.

https://twitter.com/abuelasdifusion/status/1771879620687593854

El mileismo se considera protagonista de un momento único e histórico. Creen en la versión antojadiza que llegó para refundar la Argentina desde sus cimientos y en ese devenir, desarmar todo atisbo de vida comunitaria, plena y para todos. Por estas horas asistimos a la temeraria promesa de la eliminación de miles de puestos de trabajo en el sector estatal. Por goteo que incluyen cientos de telegramas, que se dirigen a personas que exceden la lógica de la planilla de Excel, decenas de áreas del Estado que no casualmente han adolecido de los nombramientos políticos de rigor, se enfrentan al dilema de su desaparición. Medios oficiales incluidos, eliminando la posibilidad de otra forma de comunicación que existe, que es real y que refiere a la Argentina profunda que nada tiene que ver con el día a día de las grandes urbes.

Desarman un país, para que nosotros sangremos. Tal vez el domingo, con el inconmensurable ejemplo y guía de Madres y Abuelas, encontremos algo de calma y regocijo. A tientas, sin saber del todo que trole hay que tomar para seguir, pero con la inocultable convicción del NUNCA MÁS. Aunque ahora crean que puedan reversionar la historia a su antojo.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 24 Mar 2024 09:22:51 -0300
El canibalismo va al casino https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6808-el-canibalismo-va-al-casino https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6808-el-canibalismo-va-al-casino Saturno devorando a su hijo

Que la práctica política en la Argentina se ha convertido en una especie de canibalismo sin retorno, no es precisamente una novedad que vengamos a descubrir por estos días.  Para no irnos muy atrás en el tiempo (ni en las referencias ideológicas), la forma en que el extinto Frente de Todos, inicialmente estructuró al conjunto de las gestiones ministeriales, donde al interior de cada uno de ellos, se trataba de garantizar la presencia de los espacios políticos que sintetizaban la idea de la “unidad en la diversidad”, actuó como un severo limitante para imponer reformas, deterioro que se profundizó a partir de la derrota electoral de 2021. Pero lo novedoso de este lluvioso mediados de marzo, es que esa fagocitación entre propios, ya no se hace, por ejemplo, con la supuesta fortaleza que puedan representar los números en una legislatura (para el período 2019 – 2021 el FDT contaba con 109 diputados y 38 senadores propios); sino que se proyecta para buena parte del sistema político, con la oposición incluida. Recorrido por una semana de variados desgastes internos y de la inquebrantable convicción de no pocos protagonistas de jugarse algún pleno. Mientras esperamos la seca y el sol, pasen y vean. Están todos invitados.

A nivel nacional, la noticia más importante vino de la mano del rechazo del Senado al Decreto de Necesidad y Urgencia nº 70/23, por un número de votos que el oficialismo no esperaba: 42 a 25. Esas cifras dejaron en un recuerdo muy lejano los acuerdos de diciembre donde la muñeca política de la vicepresidenta, habilitó una sobrerepresentación opositora en el control de las mayorías de las comisiones. Lo sucedido en la tarde del miércoles puede pensarse como la síntesis de tres factores que hoy componen la vida nacional.

https://twitter.com/VickyVillarruel/status/1768431095878709624

1.      De la debilidad libertaria

Si bien el oficialismo cuenta con una muy baja representación legislativa (15%), la presente coyuntura del sistema político argentino no lo deja fuera de juego a la hora de imponer condiciones. Maneja los recursos del Estado nacional, está en condiciones de imponer agenda a partir de un reformado esquema comunicacional, vía medios tradicionales y redes, pero también, la atomización partidaria del conjunto, representa un factor que juega a su favor.

El problema es otro. Es el que refiere (y esto lo planteamos en el más estricto análisis de cierta instrumentalidad política) al mal manejo de esa debilidad como un recurso, ya que en la vida, uno puede mentir, pero el problema es creerse su propia mentira. El presidente Javier Milei y buena parte de sus pocos pensantes acólitos, parece haberse creído la mentira estadística de ser el presidente más votado de la historia de los argentinos. Para ser un hombre que ha vivido de los números, parece ser una pobre significación de su persona: el 56% de los votos obtenidos los alcanzó en un ballotage y la elección de 2023 es la que más personas habilitó para votar. Las peras se comparan con peras y no con manzanas, aunque ambas sean producidas en el hermoso Alto Valle del Río Negro.

Milei parece decido a jugar a la política con esa estrategia aunque ya atraviese la segunda derrota legislativa de importancia. A la queja oficialista de que “la casta” nunca había rechazado un DNU del kirchnerismo, vale recordarle que tampoco se hizo desde la reforma constitucional (lo cual incluye a sus circunstanciales aliados), y que, además, ninguna de estas propuestas resultaba definitivamente anticonstitucional como el esperpento legislativo que comentamos.

El capítulo del rechazo senatorial del DNU mostró el error que suelen cometer no pocos gobiernos cundo sufren algunas derrotas: la victimización. Sobreexpuso al presidente a brindar un conjunto de notas diarias en medios afines, y potenció el canibalismo de atacar a la vicepresidenta Victoria Villaruel, porque había habilitado una sesión sobre la que ya no tenía demasiados elementos reglamentarios para seguir posponiendo.

Desde plantear las dudas sobre su sexualidad, pasando por la acusación de traidora y al pedido de que debía ser colgada de la plaza, el combo comunicacional de redes expuso una violencia que ya es de manual y que obligó a la presidenta del Senado a grabar un discurso institucionalista donde trataba, otra vez, de deslegitimar la figura de Cristina Fernández de Kirchner, recurso que siempre puede “garpar” para cierto antiperonismo genético.

https://twitter.com/GugaLusto/status/1768613722988187963

2.      De la atomización radical

La llegada de Martín Losteau a la conducción de la Unión Cívica Radical, pareció darle una nueva impronta al histórico partido. Lejos del perfil de un cada vez más desgastado Gerardo Morales que, a fuerza de convertirse en un emperador norteño ha terminado en el papelonezco rol de defender una mal entendida hombría, a partir de los rumores que circulan en la bella Jujuy; la llegada del ex ministro de Economía suponía una renovación que traería otros aires. Su voto de rechazo al DNU confirma todo lo contrario.

El partido, que gusta verse a sí mismo como una garantía de cierta institucionalidad democrática, durante la semana emitió un comunicado que, de alguna manera, trataba de ser el sostén político de ese rechazo. El punto en cuestión es que la conducción dijo una cosa y buena parte de los conducidos dijeron otra, reflejando los límites que enfrenta el propio Losteau, que no sólo debió soportar el ataque de trolls y de periodistas generosamente cercanos al oficialismo, comentando situaciones personales y haciendo análisis psicológicos de inexistente valor; sino que fue alcanzado por el cuestionamiento público de dirigentes de la talla de Rodrigo De Loredo, presidente del bloque radical en la Cámara de Diputados y de Alfredo Cornejo, gobernador de la provincia de Mendoza.

El episodio del DNU sirvió para mostrar que el partido se enfrenta a un presente político de contar sin una conducción que sintetice una idea común; lo expone a una serie de contradicciones históricas ya que, si se pretende erigir en el partido de la institucionalidad argenta, poco se entiende que unos cuantos referentes apoyen semejante esperpento jurídico, que no ha contado con el aval de ningún constitucionalista (de fuste y de los otros) y que viene a demostrar que la estrategia de escudarse detrás de la fortaleza que, en otros tiempos, representaba la escudería Juntos por el Cambio, ahora que esta feneció, de poco sirvió para salir más fortalecidos.

https://twitter.com/Senadores_Todos/status/1768407667758821451

3.      De la (hipotética) unidad del PJ

Sabido es que el peronismo sufrió una derrota trascendente en las elecciones de noviembre. A lo largo de su historia, ha ejercido una práctica política donde los traspiés electorales rápidamente encuentran un padre sobre el que hacer recaer responsabilidades (ejemplo del machirulismo de otros tiempos). En el medio de ese proceso, el cual incluye los nombres propios de Alberto Fernández (presidente), Sergio Massa (candidato) o Cristina Fernández (vicepresidenta y jefa política de una minoría intensa), el partido trata de exponer la representación de aquellos sectores que peor la pasan (y pasarán) con el modelo económico libertario.

En esta instancia de debilidad, el deterioro que comentamos puede servir de articulador de un fortalecimiento a partir de una única verdad que hoy puede sintetizarse en algo muy simple: sabe lo que no quiere.

El rechazo a la ley ómnibus y al DNU sirve para mostrar una mínima identidad que no es poco para los tiempos que corren, más allá de las diferencias de posicionamiento que puedan exigir los gobernadores que deben gestionar sus territorios y los cantos de sirena que siempre están a la orden del día en un peronismo derrotado y que supone la reinterpretación histórica de lo que éste debería hacer de parte de personajes ya grotescos como Miguel Angel Pichetto y Guillermo Moreno.

Los dos tienen la particular virtud de explicarnos al conjunto de los argentinos lo que el peronismo tendría que realizar, desde una posición bastante relativa de su peso político. El primero, porque luego de haberse disfrazado de cambiemista, no son pocos los que comenzaron a mirarlo de reojo en su capacidad de liderazgo legislativo, dado que en la semana que se va, no logró unificar el voto de su bloque en cuanto al intento de ir por una reforma de la ley previsional; y el otro, porque más allá de su histrionismo y rol de panelista televisivo, émulo del recorrido mileista, hace escasos siete meses, no alcanzó el mínimo establecido (más del 1.5% del padrón) para participar de las elecciones generales a presidente. Una cosa es tener visibilidad y otra muy distinta, espesura política.

En el derrotero cotidiano, el canibalismo desarrollado se construye desde la mayor de las orfandades para el conjunto de los actores, apostando a un pleno en el casino. Bien lo saben Villarruel y Lousteau, que han sufrido las consecuencias de exponer diferencias con parte del sistema que los contiene.

Milei apuesta todo al déficit cero y a la baja de la inflación a cualquier costo; el radicalismo, que extraña el cobijo de Juntos por el Cambio, se divide entre la cercanía y la distancia al Ejecutivo, siendo no pocos dirigentes, definitivamente funcionales al esquema libertario; y el peronismo, intenta reconstruirse de la oposición a un modelo económico que ya extraña los índices del reaparecido Martín Guzmán. Así de simple, así de severo. Queda en el pendiente la realidad de los amarillos de Mauricio Macri. Pero para ello, ya tendremos tiempo…

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 17 Mar 2024 12:02:25 -0300
Puntos de encuentro https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6807-puntos-de-encuentro https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6807-puntos-de-encuentro Puntos de encuentro

Yo soy el error de la sociedad,
soy el plan perfecto que ha salido mal.

Vengo del basurero que este sistema dejó al costado,
las leyes del mercado me convirtieron en funcional.
Soy un montón de mierda brotando de las alcantarillas,
soy una pesadilla de la que no vas a despertar…

“La Violencia” - Agarrate Catalina

Peligrosa y (ahora sí) efectivamente, buena parte de la política argentina se empieza a parecer a una instancia del todo o nada. Si las teorías sistémicas nos enseñaron que las distintas dimensiones de la vida social se retroalimentan entre sí, bien vale preguntarse si existe algún punto de encuentro entre el drama social que vive nuestra querida Rosario, y el dislate político con el que convivimos cotidianamente, desde hace casi tres meses, a partir de la llegada libertaria al poder. No se trata de asignar culpas de problemas estructurales a flamantes autoridades (algunas no tan flamantes), sino de dejar la pregunta planteada, para que cada uno responda para sí lo que le parezca, y a la vez, poder descubrir algunas circunstancias que, vistas de lejos poco tienen que ver entre sí, pero que cuando rascamos el fondo de la olla, aparecen nexos que dicen mucho de este tiempo. Recorrido por una semana de angustia y dolor social, pero con la inestimable esperanza paralela que se vistió de violeta en una tarde de viernes. Pasen y vean. Son todas y todos bienvenidos.

La semana política a nivel nacional había comenzado con los análisis del “día después” de la propuesta mileista en el seno de la Asamblea Legislativa y que realizaba una convocatoria al conjunto de los gobernadores, a los fines de comenzar a diseñar una especie de hoja de ruta que los lleve al Pacto de Córdoba, el cual debería concretarse (el potencial nunca tuvo tanta relevancia) el día 25 de Mayo.

Fiel a su estilo, el oficialismo fue y vino con las  formas que tendría el encuentro: con la presencia del presidente y todos los gobernadores en una mesa común, con un esquema de reuniones por regiones y atendidos por algunos ministros, con las dudas de si efectivamente asistiría el conjunto de los mandatarios provinciales y, la que finalmente terminó prevaleciendo, que fue la de un encuentro común con el Jefe de Gabinete Nicolás Posse y el Ministro del Interior Guillermo Francos. Para confirmar su desprecio hacia esas formas que tanto detesta, el presidente ni siquiera pasó a saludar.

Del encuentro, más allá de los dichos de ocasión, se sabe más o menos lo mismo que la semana anterior cuando Javier Milei hizo el anuncio: si se desea tener una relación relativamente armónica con el Poder Ejecutivo a nivel nacional, los gobernadores deberían garantizar a través de la conducción sobre los legisladores, que éstos aprueben una remozada ley ómnibus que ahora dispondrá “sólo” de 190 artículos y no casi de 700 como en la versión original y que, además, dejen correr el DNU 70/23. A cambio, el oficialismo ofrece la re implementación del impuesto a las ganancias de la 4º categoría, el cual es coparticipable y que plantea no pocas resistencias de parte de los interlocutores de ayer, además de las centrales de trabajadores que ya empiezan a elucubrar la idea de un nuevo paro general.

El escenario es más o menos sencillo: no son pocos los gobernadores que necesitan caja y a partir de esas carencias, veremos posicionamientos inevitablemente cercanos a los proyectos libertarios. El ejemplo del tucumano Osvaldo Jaldo es por demás de representativo: con una de las arcas más escuálidas, ayer se convirtió en el vocero de la reunión, mostrándose muy bien predispuesto a un entendimiento con el oficialismo nacional. Si en el medio es mirado de manera desconfiada por lo que hoy pueda representar el modelo nacional y popular o si las medidas oficialistas son inviables socialmente en el mediano plazo, eso es harina de otro costal. Como nos hemos acostumbrado a escuchar los futboleros en los tiempos que corren: “esto es por plata” y no deben esperarse posicionamientos que no queden circunscriptos a esa lógica.

En el detalle de la plata radica el apuro de reivindicar un superávit fiscal en el mes de enero que, a poco de transitar marzo, supimos que en febrero dejó de ser tal. La licuación de salarios y jubilaciones, más la eliminación de aportes esenciales para la asistencia social, como así también las llamadas trasferencias discrecionales a las provincias, limitaron el festejo de unos pocos días. La realidad no es un dibujo, más allá de los apuros.

Pero si una confirmación dejó el discurso presidencial del 1º de marzo y que, humildemente, comentábamos aquí el fin de semana anterior, es que el llamado al diálogo le permitió ganar tiempo al gobierno. En la semana que termina, mientras nos entretienen con las peleas vedetongas respecto del aumento de la dieta de los legisladores, y cuando el presidente se enfrenta a un nuevo escándalo por haberse auto asignado un aumento de sueldo que intentó ocultar, casi ni abordó la idea que hace apenas diez días había cobrado mucha fuerza, y que refería a que el Senado de la Nación se aprestaba a desaprobar el DNU antes mencionado.

https://twitter.com/CasaRosada/status/1766218231251873838

En el medio, y como para no perder la costumbre, el oficialismo en su conjunto no se privó de realizar unas cuantas provocaciones, las cuales alimentan un malestar social que naturaliza de manera cada vez más firme la idea de que nuestro devenir se reduce a un todo o nada. Tuvimos el efectivo cierre de Télam, con la consecuente presencia de ciudadanos que se identifican como libertarios y se movilizaron hasta el edificio para saludar la medida; al presidente volviendo a la escuela que lo formó, dando un discurso indigno ya no de su envestidura sino de la condición humana, hablando con adolescentes cual encuentro en un asado de amigos y mostrando una inexistente empatía al burlarse de dos alumnos que tuvieron “la mala idea” de desmayarse; y, para completar el cuadro, demostrando la distancia que existe con las luchas de los feminismos, desde el gobierno el día viernes, justamente en el Día Internacional de la Mujer, se anunció que el Salón de las Mujeres en la Casa Rosada, sería cambiado por el de los Próceres, y vaya sorpresa, además de ser todos hombres, aparece reivindicada la figura de Carlos Menen. Una doble provocación que define muchas cosas.

En el relato oficialista nacional la eliminación, lisa y llana del otro, cada vez resulta más celebrada. Incluso, al punto de quedar en el ridículo, como en el ejemplo de hace unos días, cuando la ministra de Seguridad saliera a celebrar la baja de asesinatos en las calles de Rosario para los meses de enero y febrero.

Los oficialismos nacional, provincial y municipal, que representaban la buena noticia de “estar en línea”, en un contexto de depreciación económica, necesitan como el agua imponer otro escenario. Problemas con el transporte, medidas de fuerza de trabajadores estatales y las incipientes señales de conflictividad en el ámbito laboral, son las consecuencias naturales de un modelo de acumulación que, cada vez que se impuso en el país, Rosario y su zona de influencia, siempre resultaron invariablemente afectadas.

https://twitter.com/PatoBullrich/status/1763360327138156950

Para el año 2023 nuestra región mostraba que el mayor problema de sus habitantes residía en que aquella promesa perottista de “Paz y Orden” no se había cumplido. En un nivel de deterioro creciente, buena parte de la campaña electoral se sustanció en la lógica comparación con el período anterior, el cual mostraba una mejor realidad social, habilitando primero el triunfo interno de Maximiliano Pullaro sobre Carolina Losada y luego, con un espectacular 58%, en la general del mes de setiembre.

Desde el día uno de gestión, el hughense trató de dar una señal de fortaleza política. Si, supuestamente, el nudo gordiano de la violencia narco en las calles de Rosario, se fundamentaba en los dispositivos de comunicación que, ilegalmente, se desarrollaban desde las cárceles, el flamante gobierno interpretó, que eso debería cortarse de cuajo. Y para ello, no dudó en imponer un accionar que lejos está del cumplimiento de los protocolos internacionales de tratamiento sobre los reos. Para completar la vuelta, copió el modelo de construcción audiovisual de Nayib Bukele que, según parece, ha sido muy efectivo en la reducción de los índices de criminalidad salvadoreña, pero al costo de imponer un modelo ilegal de control.

El gobierno provincial, cuando hasta hace unos días celebraba la reducción del número de asesinatos en Rosario, confundió las formas con la sustancia. Si el actual presidente centroamericano fue efectivo, con todo su fascismo a cuestas, no lo fue porque mostrara las imágenes del maltrato de los detenidos. Pullaro empoderó a fuerzas de seguridad que están severamente sospechadas y que, vaya casualidad, la propia ministra multipartidaria le acaba de pedir que haga la consecuente depuración. La confirmación de que las muertes de los taxistas fueron realizadas con la misma arma y que las vainas encontradas pertenecen a la policía santafesina, oscurecen más el panorama.

El gobernador y no pocos (y pocas) dirigentes a los que conduce, si uno mira con proyección retrospectiva, resultan una rara avis para cierto recorrido político. Hijos de la generación que vieron en Raúl Alfonsín un ejemplo de lucha política, criados bajo el cobijo de una Franja Morada universitaria que supo enfrentar por igual al vaciamiento menemista y a los recortes que Ricardo López Murphy intentó diez años después, no han dudado en operar políticamente a favor del libertarismo, en reconocer que están dispuestos a negar el cumplimiento de los derechos humanos en las cárceles santafesinas y en aliarse con la derecha más rancia que haya operado, en nombre del liberalismo, por estos confines del mundo.

Si para Alfonsín, Mauricio Macri era el límite, para este renovado radicalismo (y parte del Partido Socialista) no lo es, ya que no duda en declarar al hijo de Franco como huésped de honor de la provincia,  dado que habría sido una pieza fundamental del entramado que le dio vida al frente Unidos para Cambiar Santa Fe. Poco importaron los puestos de trabajo perdidos, el endeudamiento exponencial, el sistema de espionaje construido, el Lawfare desarrollado y los casos de corrupción que han servido para hacer aún más poderoso al propio Macri.

https://twitter.com/maxipullaro/status/1765546076432408801

En la desorientación e impacto que produjeron los hechos de violencia en Rosario, rápidamente los oficialismos salieron a imponer la idea de que son producto de esa dureza contra los jefes narcos detenidos. Pero en honor a la verdad, hay que hacer dos salvedades que relativizan esas afirmaciones: varios de los presos no están encerrados en cárceles provinciales y de lo poco que se sabe hasta ahora, en ninguno de los asesinatos la fiscalía ha informado que se tenga alguna certeza de los móviles de los crímenes. Por eso es fundamental relativizar las afirmaciones oficialistas, que, hasta ahora, sólo se basan en presunciones.

El libertarismo nacional y el oficialismo provincial tienen algunos puntos de encuentro. Las necesidades de caja, una mirada común en algunos aspectos de la cuestión de seguridad, una retrospectiva benevolente sobre la administración 2015 - 2019 y una manera de abordar las discusiones paritarias que exponen a trabajadores de la gestión pública al deterioro de la consideración general.

En el medio, los lazos sociales parecen comenzar a deshilacharse en la lógica del todo o nada. En qué medida Milei es el vehículo que canaliza cierto terraplanismo político y social que ya estaba instalado en la sociedad y en cuanta el presidente aparece como un productor con contenidos propios, es una pregunta que puede servir para intentar salir de este laberinto en el mediano plazo, pero que poco importa en la urgencia del presente.

El riesgo de la ruptura del contrato social se hace cada vez más evidente. La explicación del dirigente rosarino de la UTA Sergio Copello, en la fundamentación del paro por tiempo indeterminado ya ha dejado de ser un llamado de atención para convertirse, insisto, en un drama donde que cada uno apuesta por el sálvese quien pueda.

En las letras de La Catalina, aparece el emergente de un mundo injusto y desigual y que, en el caso rosarino, ningún funcionario con responsabilidades específicas parece darse cuenta que en los barrios, el drama del narcotráfico no se resuelve solamente con formas represivas. Pero no me haga caso querido lector, estimada lectora, en algunas ideas, este analista está a contramano de los tiempos que corren.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sat, 09 Mar 2024 23:39:48 -0300
Fugacidades https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6806-fugacidades https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6806-fugacidades Fugacidades

No es una noche más,
es una noche de fuego,
fuegos de artificio.
Entre llantos y decepción
humo y gritos marionetas del terror.
Decisiones sin saber,
noche eterna, pesadillas del poder…

Los violadores

La imagen que acompaña la portada de éste artículo, nada tiene que ver con la idea de festividad que suponen los fuegos de artificio ya que no son tiempos de celebraciones ni mucho menos. Refiere a una especie de síntesis con la que convive la política argentina en estos tiempos: mucho brillo, buena parte de explosividad y efectivamente fugaz. Mientras la matrix empieza a tomarle el pulso al líder libertario, que en sus primeros 83 días de gestión padece una segunda derrota política de relevancia y el círculo rojo mediático intentará imponernos la idea de un Javier Milei de capacidades extraordinarias, subyacen ciertas características que tienen mucho de lo que podríamos llamar como humo electoral. El problema es que la campaña terminó hace algunos meses y es hora de gobernar. Recorrido por días de cotillón y fantasías varias. Pasen y vean. Como siempre, y ahora que nos prohíben el inclusivo, son todes bienvenides.

El discurso de apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación (y todo lo que lo rodea) refleja una buena síntesis del momento político y social que vive el país. A favor del espacio libertario debe decirse que supo guardarse el secreto de la “propuesta” que apareció al final del mismo. Ni fin del cepo, ni dolarización con fecha de inicio, ni intervención federal a ninguna provincia díscola: la novedad vino de la mano de la convocatoria a un acuerdo con el conjunto de los gobernadores intentando, otra vez desde una gestión que recién se inicia, recrear la idea de un pacto fundacional que “alumbre” el camino para las próximas décadas.

El discurso parece reflejar una buena síntesis de lo que viene sucediendo desde el 10 de diciembre. Muchos números falsos: proyección de los niveles de inflación y de lo que (supuestamente) se habría evitado, datos de la educación y estado de la administración nacional a partir del informe que, anual y obligatoriamente, ejerce la SIGEN desde su creación.

Fuego de artificio declarativo que esconde la debilidad estructural que padece el libertarismo en el plano institucional de la política local. Sin gobernadores que le respondan directamente, con sólo un 15% de representación política en ambas cámaras, Milei se las ingenia, chequera en mano (o claves digitales a disposición para transferir, no parezca tan viejo señor articulista), para ocupar el centro del espacio a fuerza de crear enemigos de importancia relativa, insultando y violentando al conjunto de la sociedad.

En el camino ya se comió dos derrotas institucionales de fuste, demasiado contundentes para ignorarlas y para dejar de mensurar que ocurrieron en el período que se da por sentado, resulta de una mayor gracia a su favor. El mal manejo legislativo libertario de la ley ómnibus y el conflicto con la provincia de Chubut, encarnado en la figura de su gobernador Ignacio Torres, reflejan los límites a los que se enfrenta el padre de Conan.

De a poco se comienza a conocer su estilo: el presidente se hace el loco pero no lo es. En ambas circunstancias comentadas actuó de la misma manera. Aceleró con quinta a fondo, se asomó al precipicio y cuando se expuso a una derrota irremediable y contundente, bajó los decibeles del ruido, y trató de fortalecerse desde lo no logrado.

https://twitter.com/OPRArgentina/status/1763737159779983703

Si a la derrota legislativa por la ley ómnibus, que incluyó la vuelta del proyecto a comisión, le siguió la reinterpretación de que todo era parte de una estrategia premeditada para exponer a la “casta que se opone al cambio”; el caso Chubut se cierra, luego del fallo judicial que le asistió razón al joven gobernador y la consiguiente transferencia de fondos que no fue publicitada, con la convocatoria al pacto de Mayo en la provincia de Córdoba.

En el medio el presidente no se priva de los insultos a sus enemigos, en la cara y en la casa de ellos y con invitados especiales, quienes estoica e inteligentemente, soportaron sin responder cada una de las diatribas presidenciales.

En el medio y dicho como al pasar, hubo un escenario televisado por la cadena nacional que, en ausencia de un relato democrático, sólo mostraba las celebraciones de sus partidarios en un plano tan corto, que uno imagina que el camarógrafo en cuestión, tuvo muy poco trabajo efectivo. No hubo ninguna gestualidad opositora para reflejar, y si alguien llegado desde el exterior, desconociera el día a día de la política nacional, bien podría pensar que la oposición legislativa no había asistido al convite. El único lujo que pareció permitirse la transmisión oficial fue la imperturbabilidad de los cuatro jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El discurso hizo mucho hincapié en la supuesta herencia recibida que, en el modelo libertario, no se circunscribe sólo a la gestión precedente del Frente de Todos, sino que se proyecta a los últimos cien años, macrismo incluido, donde se romantiza un tiempo social de exclusión y miseria que dejaba afuera a las grandes mayorías, falseando datos y fomentando el mito de la Argentina granero del mundo que, de acuerdo a no pocas investigaciones científicas, jamás existió.

Por otro lado, y mientras se siguen conociendo encuestas que reflejan una caída de la imagen presidencial, los dichos de Milei solo hicieron una escueta referencia a lo que está sucediendo con el día a día de los argentinos, en cuanto al encarecimiento de la vida cotidiana, y pidió paciencia, no dejando de señalar que aún falta lo peor. La referencia a un futuro venturoso solo puede apalancarse en una dimensión que se escinda del deterioro material y es por ello que la recurrencia al argumento de la casta política es puesta, una y otra vez, en el centro de la escena.

La novedad de los dichos presidenciales reside en el segmento final (ya lo habían dejado trascender sus voceros mediáticos ad hoc), cuando, luego de una serie de afirmaciones ofensivas, realizó una convocatoria a un gran acuerdo nacional previa aprobación de una, ahora sí, reflotada ley ómnibus que nadie tiene del todo claro en sus alcances. Tampoco queda muy iluminado si la “genialidad” presidencial de presentar una mega ley que luego, cuando estaba por quedar diluida, sirvió para exponer a la casta; porqué ahora el mismo proyecto queda reflotado.

El cambio de estrategia obedece a las carencias del Ejecutivo nacional que, no casualmente, pueden verse como espejo de la realidad de los gobernadores. La necesidad de acuerdo son mutuas ya que en el caso de un hipotético desfinanciamiento a las provincias, y el consecuente incendio allende la avenida General Paz, alcanzaría a todas las partes. Una adenda como al pasar: en la semana, la inteligentzia trollista libertaria, ensayó una encuesta vía X, donde se preguntaba quien tenía razón en la disputa entre Milei y Torres. Ganó el segundo 60% a 40%. Fin.

Por ello la disputa con el chubutense en particular y con los gobernadores patagónicos en general, que rozaban la ridiculez de la vuelta a un estadio previo al Pacto de San José de Flores, no deben verse más que como parte de la fugacidad de los fuegos de artificio. Las señales brindadas en las últimas horas por los diez gobernadores de Juntos por el Cambio, más la del cordobés Martín Llaryora, parecen (y sólo eso), referenciar un tiempo de tregua.

Pero hay un segundo aspecto que va más allá de que la necesidad tiene cara de hereje y es el que refiere a la coincidencia ideológica, que ya hemos comentado en artículos anteriores, en todo el espectro de la derecha argentina. En los 10 puntos que pretende el libertarismo como punto de inicio de un nuevo tiempo social, reside buena parte de la prédica cambiemista de antaño, espacio político que (esto dicho como segunda adenda), se enfrenta al serio riesgo de una licuación si Milei logra consolidarse políticamente.

https://twitter.com/CasaRosada/status/1764048922010358189

Pero el pacto también tiene un problema de raíz. No está concebido como parte de un acto que supone una discusión generosa y que termina alumbrando una serie de enunciados: sería el paso final (elucubrado por el libertarismo gobernante) que requiere de la aprobación previa de los mamotretos jurídicos ya comentados y que devendría, como promesa futura, en un alivio fiscal para las provincias. Este procedimiento resulta claramente extorsivo y pretende, como un paquete cerrado, ganar en legitimidad sin ningún tipo de revisión. Es un acuerdo sujeto con fórceps, concebido con una errónea conceptualización mileista que cree contar con un cheque en blanco, a partir de su triunfo en el balotaje de noviembre.

En resumen, el oficialismo trata de ganar tiempo ya que se enfrentaba a un inminente rechazo del DNU 70/23 en la cámara alta, cuyos legisladores ahora probablemente revisen su accionar para adelante, teniendo en cuenta la supuesta instancia de negociación que se les abren a los gobernadores y que, en muchos casos, resultan sus jefes políticos.

En el procedimiento, por ahora novedoso para las formas libertarias, Milei toma una bandera cara a cierto infantilismo político que siempre tiene como aspiración, el máximo deseo de lograr un acuerdo que incluyan unos pocos puntos que, supuestamente, permitiría sacar al país del atraso, dejándolo escrito y publicado para la posteridad. Una especie de Pacto de la Moncloa de estos confines del mundo. Ya lo intentó Mauricio Macri con el fenecido consenso fiscal de 2017, que imponía una serie de transformaciones fiscales al interior de las provincias, que el mundo amarillo vivió como un triunfo pero que, la profundizada crisis económica del año siguiente, le dio un baño de realidad.

Los acuerdos pueden condensarse en la realidad de la superestructura política y económica. Podrá imponerse (o no) desde la fortaleza de la caja del Estado nacional y de las carencias de no pocos Estados subnacionales, pero hay una segunda instancia, esa que refiere a la calidad de vida material de los argentinos que no parece enfrentar en el mediano plazo más que sufrimiento y miseria. Cuánto de eso podrá sostenerse en el tiempo, sin asistir a un deterioro tan marcado que transforme en letra muerta cualquier tipo de acuerdo suscripto por arriba, es un verdadero misterio que ningún protagonista ni analista puede avizorar. Si la historia reciente sirviera de algo, vale decir que esa celebración macrista que se combinó con el buen resultado electoral de 2017, fue el sustento para imponer una reforma jubilatoria que se transformó en piedra de toque de la debacle macrista de 2018 y 2019.

La estrategia libertaria parece haber dado sus frutos. En un contexto donde algunas disputas que parecen gravosas, se sustancian con el fuego de artificio de las redes, Milei tiró la línea lo suficientemente lejos, como para darle algo de aire, también, a sus potenciales aliados que, en definitiva y en tren de ser honestos, sólo aspiran que la tensión se sustancie en la misma antinomia de los últimos 78 años: peronismo / antiperonismo. Si buena parte de la oposición amigable tolera insultos, maltratos y ninguneos, ello obedece a no quedar pegados, por ejemplo, en una votación parlamentaria con el bloque, vaya casualidad, que resulta mayoritario.

Dicen Los Violadores, protagonistas del epígrafe de hoy, que en una noche de fuegos de artificio se tomaron decisiones sin saber. Tal vez nuestra resiliencia pueda impedir las pesadillas del poder. Solo tal vez.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 03 Mar 2024 13:40:00 -0300
Caballos de Troya https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6805-caballos-de-troya https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6805-caballos-de-troya Caballos de Troya

"Contame (decime donde empieza tu libertad),
decime (y se termina la mía).
Decime adonde llega tu libertad,
que no pise la mía, que no pise la mía"

Decime - Bersuit Vergarabat

Cuenta el mito antiguo, que los griegos, al no poder destruir la amurallada ciudad de Troya, habiendo llevado adelante una guerra que duraba diez años, pudieron lograr su objetivo regalando a los defensores, un enorme caballo de madera que tenía en su interior a un grupo de guerreros seleccionados que fueron los que lograron habilitar el ingreso de los invasores. Desde los tiempos inmemoriales en que la historia fue conocida, se ha utilizado al hecho (poco importa si existió o no), como una clase magistral de simulación y engaño que sirve al logro de otros fines, a veces inconfesables de primera mano.

Una legítima pregunta para los días que corren en la Argentina es aquella que se plantea cuánto de caballo de Troya y cuanto de verdad hay en un supuesto e inminente acuerdo con un sector de la oposición que le otorgaría cierta gobernabilidad política al libertarismo o en el episodio de un presidente de la Nación violentando y hostigando vía redes a una de las artistas más convocantes del país que, vaya casualidad, es una mujer. Promediando febrero, nada parece tan definitivamente claro. Pasen y vean. Resumen de una semana donde esa libertad a la que nos acostumbramos, comienza a ser repensada a partir de acciones y testimonios. De las inteligentes y de las otras. Entren. Pases y boletos gratis para todos y todas. Aunque se terminen los subsidios.

Si a finales de la semana anterior, el acuerdo La Libertad Avanza – PRO era inminente, siete días después nadie está del todo seguro de cómo se va a plasmar en la realidad. Conscientes de las necesidades de ambas partes, en la “pública” el presidente Javier Milei sigue haciendo gala de un estilo que desconcierta a propios y extraños y que le costó, entre otras cosas, la derrota legislativa por la ley ómnibus. El libertario habilita instancias de negociaciones, le da margen de discusión y de acción a sus operadores pero cuando llega el momento de suscribir las coincidencias, el primer mandatario desautoriza a los cercanos y sale a romper públicamente cualquier atisbo de acuerdo.

En un encuentro con tres imitadores periodísticos que resultó televisado y donde Milei no perdió oportunidad de mostrar su intemperancia crónica, levantando la voz ante preguntas simples que no debían más que permitir su lucimiento, desechó que algunos nombres propios como el de Martín Menem, puedan perder relevancia institucional a partir de los deseos de Mauricio Macri.

Como cualquier acuerdo, este, que por ahora parece ralentizado, tiene sus propios límites. No se trata solamente de nombres y de la posibilidad de una mayor gobernabilidad: se trata de quién ejercerá el poder a partir de su puesta en práctica. Ya no es la discusión por el programa, dado que la ideología es coincidente y ya sabemos del deseo macrista por el shock, sino por descubrir quién gobernaría y con qué condiciones.

La discusión es de poder en un contexto donde la fuerza amarilla tampoco las tiene todas consigo: Juntos por el Cambio está definitivamente roto, el radicalismo aún trata de procesar la reconfiguración que supone éste tiempo y Macri trata de recuperar legitimidad y liderazgo político en un partido que, a la vez que supo construir también supo dinamitar.

Ya no se trata de que, si se diera el acuerdo, gobernarían los que salieron terceros, sino una facción que, ante la inmejorable oportunidad de ocupar estratégicos lugares de poder institucional, no duda de mirar para otro lado ante un cúmulo de medidas y decisiones que poco tienen de republicanas, democráticas y de respeto por los otros. Tampoco importan ciertas sobreactuaciones como las de Diego Santilli que mientras sale a denunciar la corrupción que supone el desarrollo de festivales donde intervienen artistas populares, omite el haber formado parte de la gestión de un gobierno que auspició con fondos públicos la llegada del Ravi Shankar. Una doble vara a la derecha por favor.

Louis de Caullery -
Louis de Caullery - "El saqueo de Troya"

A contramano de la inmediatez libertaria, la cual se ejemplifica en la obsesión twitera del presidente, quien dedica no pocas horas de su tiempo a repostear y dar faveos de todo tipo a usuarios reales y de los otros, (seguir la cuenta @esoesnulo); la aparición semanal de Cristina Fernández de Kirchner pareció querer diferenciarse desde el fondo pero también desde las formas.

Con un texto de 33 páginas, abordó el tema de la deuda, hizo una descripción de sus distintos ciclos y, otra vez, pareció adolecer de una autocrítica más contundente por su pertenencia al gobierno que condujo Alberto Fernández. Aunque ya no marque la agenda como antaño, la ex presidenta sigue teniendo la suficiente centralidad como para que, a partir de allí, buena parte del sistema político activara en su rededor.

La mayor virtud del texto de Cristina, radica en lo que ofrece para adelante en cuanto a la necesidad de re discutir una serie de temas que poco tienen que ver con la experiencia de la década ganada. Interpelar al peronismo respecto de temas como educación y salud, donde ya no parece alcanzar con garantizar determinadas porciones del presupuesto; reinterpretar lo que supone la idea de Estado presente; ampliar el número de empresas públicas que combinen el modelo público – privado y romper con cierta rigidez del mundo laboral; parecen debates necesarios para el tiempo que viene.

La velocidad con la que el libertarismo intenta imponer los cambios, comienza a mostrar, en paralelo, una demanda cada vez más creciente de las bases del movimiento nacional y popular, que reclaman por la aparición de liderazgos que conduzcan el proceso y aquí parece prevalecer un tiempo con distintas sincronías.

Hay que recordarlo efectivamente: hace exactamente tres meses se perdía una elección. Ni siquiera hemos superado el período de lo que otrora fuera llamado como “luna de miel”  (que ya hemos comentado desde esta columna que no existe para la gestión mileista) y es esa misma dirigencia la que, derrotada y cuestionada, según no pocos ciudadanos y ciudadanas, ¿debería encabezar una cruzada anti libertaria? Difícil que esa circunstancia termine resultando virtuosa. Los liderazgos no se construyen mágicamente, aunque los tiempos sociales de las minorías (y eso somos hoy, una minoría) exijan otra respuesta.

Basta revisar lo actuado hasta aquí: se han diseminado cacerolazos, las centrales obreras articularon la masividad de un paro que fue la antesala de una derrota legislativa pocas veces vista, las asambleas barriales comienzan a tomar forma y nos predisponemos a sendas marchas como las del 8 y del 24 de marzo que, como hace muchos años no se producían, confluirán en una sola movilización. Tal vez, más que nunca, el poeta tenga razón: “crece desde el pie”.

Giovanni Domenico Tiepolo - La procesión del caballo de Troya
Giovanni Domenico Tiepolo - La procesión del caballo de Troya"

Esa demanda tiene una absoluta racionalidad, la cual se fundamenta en una arrogancia política que viene acompañada de justas dosis de ignorancia, violencia y en no pocos casos de misoginia. Lo cual viene a cuento de la falaz discusión sobre la realización en la Argentina de festivales donde actúan artistas populares.

La ignorancia, al nominar el costo de lo que un artista cobra y que, por ende eroga el Estado, radica en desconocer el circuito virtuoso que generan esos eventos. Bien lo explicó el gobernador de Córdoba Martín Llaryora a la hora de defender la industria festivalera: ganan los hoteleros, los restó, los dueños de las estaciones de servicio, los proveedores de excursiones turísticas y, cómo no, los comercios regionales. Buena parte de esas actividades tributan impuestos al Estado y ese gasto inicial termina siendo mucho menor a partir de esa rueda que se pone en marcha.

La violencia se expresa en que todos los artistas que intervinieron en festivales, resultan definidos como ladrones que le han robado al pueblo. Desconocen que, muchas veces, la magnitud de algunos espectáculos impide que muchos ciudadanos y ciudadanas puedan consumir esos productos. Es tan grave el proceso persecutorio, que se olvida que la propia pareja del presidente ha formado parte de esas mismas estructuras y modos de difusión de la cultura que el libertarismo denosta.

Y la frutilla del postre resulta ser el ataque a un personaje artístico que trasciende edades, sectores sociales y nacionalidades. Pareciera ser que, si Donald Trump tuvo su Taylor Swift, Milei necesita su Lali Espósito y a un conjunto importante de mujeres para ser atacadas y menospreciadas como forma de legitimación entre sus huestes. Hay una deficiencia innata en el mundo libertario: no comprende que el arte siempre (pero siempre) pervive, mientras que los dirigentes políticos son fusibles de un tiempo particular.

Pero tal vez el eje a revisar sea otro, y debamos dejar de pensar que ciertas discusiones y la virulencia con que el oficialismo las desarrolla, sean el caballo de Troya que habilita la transformación degradante de la Argentina. Propongo pensar al propio Milei como el equino de madera que habilitaría una irrupción de un capitalismo pre decimonónico que utiliza al fascismo como una herramienta en una mano y a la dolarización en la otra. De hecho, los historiadores y antropólogos, si bien reconocen el dato histórico de la invasión de los griegos, nunca encontraron los restos del caballo. ¿A alguien le importa?

La libertad declamada poco tiene de real cuando viene acompañada de violencia represiva. Y en un país con las tradiciones como la Argentina, la revolución que quiere imponer el libertarismo no termina exenta de sangre y fuego. Una canción, “Decime”, publicada en enero de este año se hace una pregunta que no resulta nada inocente: “decime donde empieza tu libertad y termina la mía”. Tal vez, no todos tengan la respuesta.

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com ((*) Miguel Gómez) Opinión Sun, 18 Feb 2024 12:45:23 -0300
¿La ven? https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6804-la-ven https://www.fundamentar.com/articulos/opinion/item/6804-la-ven ¿La ven?

"¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?,
cuando la mentira es la verdad.

La prensa de Dios lleva poster central,
el bien y el mal definen por penal…"

Divididos - Qué ves

El fin de semana anterior nos preguntábamos si la aprobación en general del ahora fenecido proyecto de Ley “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos”, era el resultado de una victoria pírrica o una derrota disfrazada. A poco más de dos días lo supimos: ni Pirro de Epiro ni disfraces (pese al carnaval vigente). El oficialismo libertario supo auto infringirse una derrota lo suficientemente contundente como para haber sacudido el tablero político institucional de una manera tal que, una semana después, cuando abordamos éste análisis en una húmeda mañana sabatina, ya se empieza a especular con una serie de cambios gubernamentales que impondría la idea de un inminente gobierno de coalición. El tiempo sigue pasando veloz y las pocas certezas que había sabido construir el sueño libertario deberán (parece) comenzar a reconfigurarse más temprano que tarde. Entre a mi pago amigo: recorrido por días de caprichos y enojos al por mayor. Sean todos bienvenidos y bienvenidas.

La semana había comenzado con la expectativa e incertidumbre de lo que podía suceder en el recinto de la Cámara de Diputados cuando se tratara en particular la ley ómnibus. Desguazada en su volumen (pasó de contar con 664 artículos a discutirse algo menos de 200), pero no en su esencia, la atención y la tensión estaban puestas en los tres factores de interés excluyente para el gobierno: las facultades delegadas, las privatizaciones y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Al decir de las voces más experimentadas que trajinan los pasillos del Congreso, el mamotreto jurídico tenía como uno de sus principales déficits la enumeración de un sinfín de incisos que, al votarse de uno en uno, no habiéndose logrado los acuerdos previos necesarios, mostraban una sesión donde la gran mayoría de las votaciones habían comenzado a mostrar a un oficialismo que, cada vez con mayor frecuencia, aparecía derrotado.

Sin un contexto de acuerdo con los gobernadores por la posibilidad de coparticipar el impuesto País, en el paso inicial, las facultades delegadas habían sido aprobadas de manera parcial, mientras que el capítulo de las privatizaciones ponía al descubierto un riesgo enorme para el oficialismo: una derrota en pleno recinto.

Las estrategias dilatorias, con reuniones entre aliados, el pase a comisión del proyecto y el no tratamiento de manera definitivo del mismo, pusieron en evidencia el nivel de improvisación e inexperiencia del oficialismo: mientras el sistema político acusaba el impacto de la novedad, con el correr de las horas quedó demostrado que ni el presidente de bloque de La Libertad Avanza (LLA) Oscar Zago, ni el ministro del Interior Guillermo Francos, tenían en claro los pasos institucionales a seguir.

Impactados, los libertarios no demoraron su reacción. Rápidamente la violencia en redes se hizo visible acusando de traidores a una serie de diputados y gobernadores, sin obviar la amenaza física (revisar redes de Agustín Laje y los respectivos comentarios), contando con la anuencia presidencial que aparecía obsesionado vía X y que, además, hizo saber a todos los argentinos que el retiro del proyecto obedecía a una orden suya.

Para no quedar aislados en su dimensión violenta, el mundo libertario contó con la anuencia de un multimedios que festejaba un video donde Milei atacaba a sus enemigos conformados por dirigentes con nombres propios. No sólo mienten, además, en su odio innato, parecerían desear el exterminio de los opositores. Las disculpas que debieron emitir 24 horas después, sostenidos en una liviana y superficial argumentación de un “error”, los define por sí mismos.

La reacción adolescente, al eliminar los subsidios al transporte para el mal llamado interior y al no aportar el dinero para el Fondo de Incentivo Docente que desde hace 20 años la nación transfiere a las provincias, trajo como novedad la incorporación de los gobernadores, con los que se intentaba llegar a un acuerdo, calificados desde ahora de enemigos, por su pertenencia a la casta. El libertarismo no comprende (¿la ven?) varios elementos del presente proceso:

1.      Cuando uno se sienta en una mesa de negociación no vale sólo el propio deseo. El del otro también juega. Mueve fichas, articula intereses y puede condicionar. Si se lo legitima en el diálogo, no se lo puede considerar un enemigo porque no se llega a un acuerdo.

2.      Los gobernadores también gozan de una legitimidad de origen, de ejercicio y, para decirlo de manera más sencilla, de reconocimiento ciudadano. En la inmensa mayoría de los casos han sido electos en el mismo período que el presidente y en algunos casos, con más apoyo que el que pretende ostentar Javier Milei, sin ballotage ni escenarios de tercios (Santa Fe es un buen ejemplo). Cuentan con imagen positiva, conocen el territorio y tienen una enorme llegada en la comunicación oficial al interior de sus provincias. Ubicarlos en la mira, simbólica y literalmente hablando, puede servir de argumento de convencimiento y de cierto intento de construcción de sentido que quiere relatar desde la centralidad porteña, que los mandatarios provinciales son malos administradores por naturaleza. Nada más relativo que ello.

3.      Algunos de ellos, como el caso del santafesino Maximiliano Pullaro, han jugado decididamente a favor de la candidatura del libertario. Se expresaron públicamente en la campaña, incluso el ex ministro de Seguridad llegó a afirmar que le gustaba más “el Milei presidente que el Milei candidato” o dieron el visto bueno para que algunos dirigentes, como los ahora eyectados Osvaldo Giordano (Córdoba) y Flavia Royón (Salta), pasaran a integrar las filas del funcionariado nacional en puestos claves.

https://twitter.com/OPRArgentina/status/1756087148296483312

En la continuidad de esa reacción adolescente, el comunicado emitido sobre finales de semana por la Oficina de Prensa de la Presidencia y las propias declaraciones del ministro de Economía Luis Caputo, van en tándem. Afirman que no necesitan al Congreso para cumplir con lo prometido a los argentinos. Entonces, las preguntas se caen de maduro: si esto es así, ¿para que perdieron casi dos meses en la presentación y tratamiento de un proyecto que, según parece ahora, no era necesario? ¿Para qué se sometieron a una serie de discusiones donde quedaron expuestos en su inexperiencia y, otra vez, en su improvisación?

El libertarismo argento que reivindica a Juan Bautista Alberdi parece haberlo leído de manera incompleta. Si algo ha caracterizado al tucumano a lo largo del tiempo, es su capacidad para haber adaptado la constitución americana al modelo argentino y ese instrumento, consagrado en 1853, impone una ingeniería institucional de proporciones, donde el equilibrio de poderes resulta la razón fundamental del mismo. Los engranajes que activa la Carta Magna, no devienen de los caprichos impuestos por una mayoría legislativa o de los gobernadores, sino de un cuerpo normativo que sabiamente combina democracia, república y federalismo. Las injusticias, necesidades y carencias del presente, no habilitan la violación de los preceptos del prócer que dicen reivindicar.

Pero hay un tercer momento que completa la reacción oficial de la semana: todo parece indicar, de acuerdo a voceros cercanos al oficialismo y a las declaraciones de la propia ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que el presidente Javier Milei se apronta, una vez llegado de su gira por Israel y el Vaticano, a reeditar un acuerdo con el ex presidente Mauricio Macri a los fines de solidificar a la extrema derecha gobernante.

Si bien todo es muy incipiente, de producirse el acuerdo dos cosas son efectivamente seguras. La primera es el estado de debilidad en el que, luego de dos meses de gestión se encuentra el gobierno libertario. Sin los famosos 100 días a favor, ni el goce que supone la “luna de miel” con el electorado, Milei estaría volviendo sobre sus pasos en la estrategia que diseñó cuando, a diferencia de lo pedido por el hijo de Franco, que deseaba un acuerdo en paquete y que incluía puestos claves de gestión ejecutiva y legislativa; suscribió negociaciones individuales sin el protectorado macrista.

Las ya comentadas eyecciones de Giordano (Anses) y Royón (Secretaría de Minería) parecieran abrir algunas puertas, las cuales se complementan con los cuestionamientos internos a las figuras de Martín Menem y Guillermo Francos, quienes aparecen como principales responsables de la derrota legislativa del último martes. Nunca viene mal recordar que parte de la negociación fallida de comienzos de diciembre suponía la presidencia de la Cámara de Diputados para el bonaerense Cristian Ritondo.

La segunda cuestión a señalar refiere a lo que supondría el acuerdo hacia el interior del PRO, donde hace un par de semanas una veintena de autoridades partidarias provinciales habían pedido para que la presidencia del partido quedara a cargo del hombre nacido en Tandil. De alguna forma, el sacudón que generará el por ahora hipotético acuerdo, obligará a barajar y dar de nuevo para no pocos dirigentes amarillos que preferían, sin decirlo públicamente hasta el momento, dejar a Macri en un lugar de absoluta intrascendencia política.

El ex presidente es, hoy, el dirigente con peor imagen a nivel nacional, una especie de salvavidas de plomo para los intereses de un libertarismo que se imaginó rompiendo el molde del actual sistema de partidos. Vale preguntarse, de producirse el acuerdo, hasta dónde podrá sostener el concepto de casta, un movimiento político que se imagina con un destino manifiesto de superación de todo lo que nos trajo hasta aquí y que actúa de una manera que deslegitima, desecha y violenta todo aquello que no sea visto como propio.

https://twitter.com/mauriciomacri/status/1755031246478917643

En el “no la ven” que el libertarismo intentó imponer algunas semanas atrás, había mucho de comparación con un proceso electoral donde Milei terminó siendo una verdadera sorpresa. El argumento, aplicado a la gestión, supone interpretar que una serie de decisiones que perjudican a la ciudadanía son toleradas por ésta, a partir de creer en esa idea de transformación libertaria o que la genialidad política de Milei genera condiciones para su mayor empoderamiento.

Lo que no vemos, supuestamente, es que el retiro del proyecto de la ley ómnibus, habría creado las condiciones para que ahora, en su lógica extremadamente binaria del poder, los libertarios puedan referenciar a todos los opositores como casta y extraños a las “fuerzas del cielo” que merecen ser eliminados.

Esa lógica tal vez sirva para la retroalimentación interna, pero un discurso cada vez más restrictivo y cerrado, en paralelo con un inminente acuerdo con parte de la partidocracia argenta, no parece ser de una coherencia sustantiva.

¿Qué ven cuando la ven? ¿Qué ven cuando la mentira de que todo el que se oponga a cierto mesianismo resulta un delincuente y que eso, además, pretenda erigirse en verdad? Falta envido y truco libertarios. Cuidado con convertirse en un chiste nacional. Y de los de mal gusto…

(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez

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hola@fundamentar.com (Miguel Gómez (*)) Opinión Sun, 11 Feb 2024 11:32:13 -0300