Lunes, 13 Diciembre 2010 23:24

El Laboratorio Santafesino

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rossi02Santa Fe siempre ha sido un territorio difícil para el Kirchnerismo. Sin embargo, desde su punto más bajo en las elecciones legislativas de 2009, la imagen del gobierno nacional ha mejorado sostenidamente. ¿Cuáles fueron los elementos que permitieron este escenario y cuáles son los desafíos de cara al futuro para afianzar en esta provincia el modelo de país conducido por la Presidenta de la Nación?

 

Santa Fe siempre ha sido un territorio difícil para el Kirchnerismo. Sin embargo, desde su punto más bajo en las elecciones legislativas de 2009, la imagen del gobierno nacional ha mejorado sostenidamente. ¿Cuáles fueron los elementos que permitieron este escenario y cuáles son los desafíos de cara al futuro para afianzar en esta provincia el modelo de país conducido por la Presidenta de la Nación?

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rossi02La provincia de Santa Fe nunca fue un terreno fácil para el kirchnerismo. Néstor Kirchner sacó en el 2003 sólo un 16%. En las elecciones legislativas del 2005, el Frente para la Victoria (FPV) con Agustín Rossi a la cabeza obtuvo el 33,3% frente a la lista del Frente Progresista liderada por Hermes Binner que cosechó el 43%. En el 2007, Cristina llegó al 35,5% de los votos, venciendo por escasos 25 mil sufragios a Elisa Carrió. En el 2009, tras el impacto del conflicto con el campo y en medio de la crisis mundial, el FPV terminó siendo la tercera fuerza electoral con algo menos del 10% de los votos en comicios hiperpolarizados entre Reutemann (Santa Fe Federal, 42%) y Giustiniani (Frente Progresista, 40%).

Desde ese momento, la imagen de Cristina ha mejorado notablemente. Antes del fallecimiento de Néstor Kirchner, Andrés Mautone, uno de los históricos encuestadores de Rosario, ya había detectado una caída de la imagen negativa de la Presidenta del 61,4% en septiembre de 2009 al 34% en el mismo mes de 2010. ¿Qué pasó después del 28-J hasta septiembre de este año para que Cristina repuntara tan fuertemente en las encuestas?

Varios elementos impulsados por la Presidenta parecen haber tenido influencia. Estudios cualitativos muestran una fuerte ponderación de la Ley de Medios y del Matrimonio Igualitario, que atrajeron la mirada de sectores medios de las principales ciudades. La Asignación Universal por Hijo pegó fuerte en los importantes bolsones de pobreza de los principales aglomerados urbanos. La mejora de la actividad económica, la recuperación del empleo y del consumo mejoraron la ponderación del gobierno nacional. Localidades muy reacias al kirchnerismo después de la Resolución 125 (como Armstrong, Las Parejas y Las Rosas, entre otras) hoy vuelven a tener prácticamente pleno empleo por el repunte de la actividad metalmecánica. Y los mejores precios de la soja, la leche y la carne redujeron el mal humor de los sectores influenciados por los productores del campo.

Hubo, además, una clara estrategia del kirchnerismo santafesino por poner en valor la gestión nacional en territorio santafesino. Fue Agustín Rossi quien se encargó de diseñar una agenda de visitas de ministros y funcionarios que aterrizaron en la provincia para defender al gobierno nacional. Inauguración de acueductos, centrales eléctricas y escuelas; visita a obras públicas; entrega de netbooks y libros escolares; cenas empresariales y exposiciones de la producción; lanzamiento de programas de empleo para jóvenes y digitalización de la elaboración de los DNI; todas fueron buenas excusas para poner en valor la gestión presidencial y fortalecer las referencias territoriales. Néstor Kirchner se encargó de potenciar la relación del gobierno nacional con los intendentes peronistas. Y la Presidenta visitó tres veces la provincia en pocos meses. Se espera que sobre fines de este mes Cristina pueda inaugurar la trascendental Autopista Rosario-Córdoba.

Después de tres años de desierto, el kirchnerismo santafesino parece empezar a ver la luz al final del túnel. Se derribaron barreras de comunicación que imposibilitaban cualquier valoración de la gestión nacional ("Nadie te valora nada cuando tenés el 80% de rechazo", expresó crudamente un referente K). Hoy el panorama luce distinto y las perspectivas del kirchnerismo son alentadoras. Como muestra, basta un botón: un reciente estudio realizado por la consultora antes mencionada muestra que la imagen positiva de Cristina en la ciudad de Rafaela ronda el 58% y la intención de voto está cerca del 32%, triplicando a la performance de Julio Cobos, quien se ubica segundo. Estos datos son posteriores al fallecimiento de Néstor Kirchner.

En este contexto, al kirchnerismo se le presentan dos grandes desafíos en el territorio santafesino: contar con la mayor cantidad de votos para sostener una potencial reelección de Cristina Fernández de Kirchner y, al mismo tiempo, impulsar una estrategia que posibilite meterse en la pelea por la gobernación santafesina ante la imposibilidad de Binner de ser reelecto. Ante este escenario, conviene analizar algunos elementos que tendrán incidencia en el potencial escenario electoral en Santa Fe para el 2011.

En primer lugar, hay que tener en cuenta la fecha de las elecciones. Por mandato de la Constitución de la provincia, la elección de gobernador debe ser en fecha distinta de las presidenciales. En segundo lugar, hay que seguir de cerca los movimientos del Peronismo Federal en Santa Fe. Tras la salida de Carlos Reutemann de la conducción nacional del peronismo disidente, aún no se visualiza un correlato en la provincia. Sus diputados nacionales continúan firmes en el "Grupo A" y sus referentes provinciales evitan cualquier cercanía con el kirchnerismo. El Peronismo Federal tiene varios precandidatos para la gobernación santafesina, pero Jorge Obeid es el más instalado y puede terminar siendo el punto de confluencia de las distintas expresiones.

¿Cuál será la estrategia K en los próximos meses? Todo parece indicar que el kirchnerismo llevará a Agustín Rossi como candidato a gobernador aunque exista un incipiente operativo retorno de Rafael Bielsa que lo pretende instalar –hasta ahora, con poco volumen político– como la prenda de unidad entre el kirchnerismo y los federales. Falta saber si las notorias diferencias entre kirchneristas y reutemistas se expresan al interior de las primarias del PJ o directamente en la elección general. Si bien la primera opción ofrece mayores posibilidades para que un peronista vuelva a llegar a la gobernación, el panorama todavía luce complejo. El kirchnerismo condiciona su participación en las primarias del PJ: "La unidad sólo es posible si todos los sectores manifiestan su apoyo a Cristina para las presidenciales, se hace difícil ir a internas en Santa Fe con otro sector del peronismo que pretende vaciar las primarias nacionales del PJ", razonan las usinas K. La hipótesis rupturista choca con la influyente opinión de los intendentes peronistas: temen perder su distrito si las dos versiones del peronismo van separadas ante un adversario unificado.

Ante estos tres elementos, el kirchnerismo buscará redoblar su armado provincial preparándose para disputar en cualquier escenario. Agustín Rossi oficializará próximamente su candidatura para la gobernación mostrando un perfil claramente renovador. "Nos enfrentamos a dos pasados: el que gobernó la provincia con Reutemann y Obeid y el que gobierna ahora con Hermes Binner; ambos desilusionaron a los santafesinos", dice el referente K. En su fuero íntimo, Rossi siente que por primera vez se genera un clima político en Santa Fe donde podría verse como positivo un alineamiento provincial con la conducción nacional de Cristina. "Cambiamos Argentina, cambiemos Santa Fe", reza una de las consignas usadas por el kirchnerismo en estos tiempos.

El jefe de bloque K en la Cámara de Diputados trata de sumar a su construcción política todo lo que se ubica a la izquierda del peronismo: "El peor daño que pudo habernos provocado Cobos es que, a partir de su traición, pensemos que alcanza solamente con el peronismo para seguir profundizando este modelo de transformación", dice Rossi. Por eso, no es casual que alrededor de su figura aparezcan el Partido Humanista, el Partido Intransigente, los radicales K, el Partido del Progreso Social del ex intendente de Rosario Héctor Cavallero, los referentes santafesinos de Martín Sabbatella y los sectores de la CTA alineados con Hugo Yasky. Como dato: la mayoría de estos sectores de centroizquierda había sintonizado en su momento con la figura de Hermes Binner siendo hoy los más desilusionados por la escasa vocación transformadora de su gobierno.

Estos sectores pueden convertirse, a su vez, en puentes válidos con sectores medios urbanos que se distanciaron en su momento del kirchnerismo. Allí no sólo incide la economía general y doméstica: la educación, la ciencia y tecnología y la cultura pueden hacer un gran aporte. Vale un ejemplo para describir el clima que se vive y las estrategias posibles a potenciar: en apenas dos meses Tristán Bauer llenó dos veces el Patio Cívico del Monumento a la Bandera con miles de rosarinos que participaron del estreno del documental sobre el Che Guevara y la película sobre Belgrano saludando con ovaciones cada vez que se nombraba a Néstor Kirchner, Cristina o a sus referentes provinciales.

El kirchnerismo apuesta también a sumar en esta estrategia a los sectores juveniles que se fueron organizando en los tiempos de la "resistencia" (conflicto con el campo, elecciones del 2009) y de la ofensiva posterior (ley de medios, AUH, matrimonio igualitario). Hace algunos días, Agustín Rossi organizó una movida en la ciudad de Santa Fe donde miles de jóvenes homenajearon a Néstor Kirchner, apoyaron a Cristina y protagonizaron el acto de juventudes políticas más importante de los últimos tiempos. Esta es otra de las novedades del tiempo que se vive en la provincia, después de años de congelamiento de la militancia juvenil. Aun en los lugares de mayor oposición al kirchnerismo de la provincia, aparecen núcleos de jóvenes que crecen en procesos de organización y reivindican de diversas maneras las banderas conquistadas en estos años.

Por todos estos elementos Santa Fe no sólo es terreno de investigación de oficialistas y opositores. Allí el kirchnerismo se jugará buena parte de sus chances nacionales para reelegir a Cristina. Y sus principales referentes pueden poner en marcha un proceso político que puede ser el puntapié inicial de una experiencia que trascienda los límites provinciales: vencer al Peronismo Federal y a la coalición radical-socialista con una construcción política plural que unifique el aporte de la izquierda peronista, otros partidos progresistas, los movimientos sociales, sindicatos alineados al proyecto nacional e intendentes locales con prestigio, buscando sumar las adhesiones de la base social más clásica del justicialismo, los sectores juveniles y parte de la clase media urbana independiente que empezó a mirar con otros ojos la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.

 

Publicado en El Argentino.com el 12 de diciembre de 2010. Ver nota original

(*) Licenciado en Ciencia Política. Director Ejecutivo de la Fundación para la Integración Federal de Rosario

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