Viernes, 22 Octubre 2010 22:02

El Doble Fondo del 82

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693La letra fina del proyecto de ley que intentó llevar el haber jubilatorio al 82% móvil puso en evidencia la liviandad con que las mayorías numéricas que la oposición reúne en el Congreso aborda temas sensibles al pulso de la ciudadanía.

 

La letra fina del proyecto de ley que intentó llevar el haber jubilatorio al 82% móvil puso en evidencia la liviandad con que las mayorías numéricas que la oposición reúne en el Congreso aborda temas sensibles al pulso de la ciudadanía.

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693Las últimas noticias sobre el ya famoso y mítico 82% móvil parecen traer, a simple vista, algunas novedades en la política argentina que alimentan algunos análisis que terminan en la exageración y en el despropósito, mezclando lo real con lo deseado, lo supuesto con lo confirmado.

Hay una breve sumatoria de hechos que efectivamente han mostrado la fuerza del número que supone contar con una oposición mayoritaria y antagónica al kirchnerismo gobernante: el reparto de las autoridades y comisiones en ambas cámaras, el uso de las reservas para el pago de la deuda externa, la reforma del Consejo de la Magistratura, las dificultades para nombrar a Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central y, lo que podríamos considerar como la frutilla del postre, la elevación al 82% móvil de todas las jubilaciones del Sistema Previsional Argentino.

Excepto en la última, en todo el resto de las disputas, el costo político que debía pagar el gobierno de cara a la sociedad, era, diríamos, casi nulo, ya que aparecían como peleas de superestructuras, alejadas de la cotidianeidad de cada argentino. Pero en esta oportunidad la jugada no podía ser más provechosa para quienes la idearon: a la vez que se reivindicaban de cara a la sociedad ante un tema tan sensible, afectaban al gobierno por una potencial doble vía: si el oficialismo se limitaba a aceptar la ley tal como venía sancionada desde el Poder Legislativo, generaba un desfasaje en las cuentas públicas que, más allá de las consecuencias del nuevo régimen a aplicar, el Ejecutivo se vería obligado a rediseñar toda su política económica del corto y del mediano plazo.

En cambio, si el oficialismo vetaba la norma, el segundo en casi 3 años de gestión, incluyendo en la lista la recordada Ley de Glaciares, se suponía que debería pagar un alto costo político dado que el proyecto en disputa alcanza a un sector muy sensible de la sociedad como el de los jubilados y pensionados argentinos, grupos al que históricamente se les han negado la mayoría de sus derechos.

Ahora bien, es legítimo preguntarnos si este tiempo de las últimas semanas supone realmente alguna novedad y si trae aparejado algún cambio en el equilibrado juego de cada día en la política argentina. Y ante esto viene bien el ejemplo de aquellos magos que cuando nos quieren mostrar su acto, nos muestran cajas o sombreros que a simple vista no tienen nada, pero que todos los adultos sabemos, tienen un doble fondo donde se encuentran palomas, conejos o pañuelos.

Lo que a simple vista parece una loable medida política, esto es, darle un poco de mayor dignidad a la clase pasiva argentina, se parece y mucho a ese doble fondo de los magos, aunque uno muy bien no sabe qué es lo que hay más abajo, y aunque es probable, que ellos tampoco lo sepan.

La confesión de Julio Cobos, al justificar su voto en disidencia con el gobierno que representa ante la Cámara de Senadores, de que los fondos deberán obtenerse a partir de otras leyes a discutir, es un fiel reflejo de la liviandad de la propuesta legal; la urgencia en su aplicación (30 días), obligando a la ANSES a vender algunos de sus activos para hacerse de recursos y la desigualdad y regresividad en la cual derivaría el nuevo régimen hacia su interior, nos hace pensar que nos encontrábamos ante una verdadera caja de Pandora.

Puede pensarse que la novedad es el protagonismo de buena parte de la oposición política que se ha decidido a jugar a fondo en todos los terrenos: hasta hace poco tiempo haciendo de ariete de unas cuantas corporaciones y ahora, comenzando a promover medidas con un alto impacto social pero sin medir demasiado las consecuencias de ello.

Pero eso es una jugada también de doble riesgo para quienes las llevan adelante porque, a la vez que refleja la voracidad de algunas propuestas, puede permitir, si existe inteligencia desde el otro lado, mostrar al oficialismo como la contraparte responsable, medida y cauta de la película de cada día, que pone equilibrio donde hay devaneos constantes, mesura donde existe irresponsabilidad, certezas frente a relativas inseguridades. Las explicaciones numéricas desde distintos ámbitos de la vida pública (CONICET, especialistas previsionales, etc.) sobre el costo de la medida así parecen indicarlo.

En concreto, la coyuntura de los últimos días (sin tener en cuenta el crimen del militante del Partido Obrero) no parece traer novedades demasiado rutilantes respecto del tablero político argentino. Alguna estrategia un poco más efectiva poniendo en acción el doble fondo de los sombreros pero nada muy definitivo.

Habrá que esperar las próximas mediciones de imagen para poner bajo análisis lo sucedido con el 82% móvil, pero existe la sensación muy afianzada de que el escenario político de los próximos meses se moverá en esos extremos: núcleos duros de opinión a favor y en contra del oficialismo, teniendo la particularidad de que los sectores definidamente opositores conviven con una alta heterogeneidad ya que ninguno de los personajes de peso sobresale en la consideración pública y para lograr "homogeneizarse", es probable que los juegos de doble fondo, se hagan cada vez más cotidianos. Tal vez sirva o no para un triunfo en octubre de 2011, pero lo que es seguro es que los sombreros con doble fondo siempre se activan, y allí, esperemos que la sorpresa y la imprevisión no terminen afectando los logros de los últimos años.

 

(*) Licenciado en Ciencia Política. Analista Político de la Fundación para la Integración Federal

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