En el mundo de ficción libertario, la semana que se va parece haber brindado una tanda de buenas noticias: al Jefe de Gabinete Manuel Adorni no le apareció ninguna nueva propiedad que ya no se conociera, la Justicia archivó la causa que investigaba la comisión de algún delito en el viaje a Nueva York junto con su esposa, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió el amparo que recaía sobre ochenta artículos de la reforma laboral y, finalmente, pudo encontrar un punto de encuentro de gestión política para remitir al Senado la reforma electoral prometida. No parece demasiado si te tiene en cuenta la afición violeta por los grandes mamotretos normativos y por los relatos grandilocuentes, pero con la desvencijada potencia oficialista de estos días, al mileismo le parecen buenas noticias.
La petición de la fiscal Alejandra Mangano y la confirmación posterior del juez Daniel Rafecas de archivar la causa que investigaba la posible comisión de un delito en la inclusión de Betiana Angeletti, esposa de Manuel Adorni, en el vuelo que depositó a parte de la comitiva oficial en la Argentina Week; pareció darle nuevos bríos al desgraciado funcionario que, de alguna manera, ahora se siente fortalecido. Se le animó (otra vez) a X, con un posteo que no estuvo exento de cierta ironía y contó con el aval del propio Javier Milei, quien compartió lo publicado por el compulsivo gastador. Junto con ellos, la comunicación digital libertaria se hizo más visible que en semanas anteriores.
"El tiempo es un juez tan sabio, que no sentencia de inmediato, pero al final da la razón a quien la tiene".
— Manuel Adorni (@madorni) April 24, 2026
Será Justicia.
Fin. pic.twitter.com/yFzzxvbFBr
Pero el problema para el oficialismo y buena parte de sus comunicadores profesionales, es que parecieran no entender que el problema del viaje a la Gran Manzana nunca radicó en que estuviera tipificado como un delito, sino en una cuestión de tipo ética, de la cual, la Justicia nada tiene para decir, ya que refiere a cómo interpela la sociedad los hechos.
Desde los clásicos de la ciencia política, eticidad y política siempre convivieron con una forma de tensión que algún florentino decretado muerto por el presidente argentino supo reinterpretar, por no hablar de la enorme distancia entre derecho y ética que se enseña promediando la secundaria en las escuelas argentinas. El mundillo violeta pretende ocultar que el comportamiento de Adorni fue de casta y que no hay una explicación plausible para el asunto. Por eso, de la misma manera que Alberto Fernández nunca ha podido despegarse de la famosa “foto de Olivos”, el bueno de Manuel jamás podrá despegarse de las consecuencias de su afición por viajar acompañado mientras se desloma en el gran país del norte. Para que quede claro: no hablamos de juridicidad, hablamos de legitimación (o no) para hacer lo que se te viene en ganas desde tu posición de poder.
Con todo, el oficialismo se las ingenió para presentar la reforma electoral vía Senado. Si, como ya nos enseñara el bueno de Dieter Nohlen hace una ponchada de años, los sistemas electorales responden a los intereses de las mayorías de determinada coyuntura política, social y económica, La Libertad Avanza (LLA) intenta moldear el régimen a su gusto, no dejando de lado ciertas contradicciones que refieren a su propia historia reciente.
- Apuesta por el achique de la partidocracia: el proyecto en ciernes impone ciertas condiciones a la existencia de los partidos políticos con el fin (según lo declarado) de que se terminen los “sellos” partidarios que, de alguna manera, actúan como kioscos que ofrecen sus servicios al mejor postor. Menudo oxímoron si se tiene en cuenta cómo pudo participar de las elecciones LLA en 2023, quién le proveyó el armazón jurídico y quienes fueron candidatos en las elecciones de aquel año. Tal vez la diputada Rocío Bonacci pueda agregar algunos comentarios al respecto.
- Mayor participación de sector privado: con la lógica de la apertura al sostenimiento del sector privado, en paralelo con una retracción del Estado, la ya existente “viscosidad” entre el mundo empresarial y los partidos políticos, reproduce una vuelta de tuerca que lo haría aún más turbio.
- Eliminación de las PASO: el mensaje de que cada partido elija a sus candidatos sin generarle el supuesto gasto de U$s200 millones a la sociedad, va en línea no sólo con cierta retórica libertaria, sino con la circunstancia presente de que en LLA no necesitan internas porque, para mal o para bien, el candidato a presidente de 2027 ya está nominado.
El argumento economicista que promueve la eliminación de las PASO, también fue fortalecido con la idea de que las crisis producidas a partir del resultado de la interna y el de la general en años anteriores, fueron consecuencia de un proceso donde no se elige nada (que le digan al pobre de Horacio Rodríguez Larreta si ello es así) y, por lo tanto, la culpa es de la política.
Lo anterior es FALSO, ya que un sistema político puede sobrevivir con sus propias crisis y que la economía no por ello se vea perjudicada. Bien valen los ejemplos del sistema político peruano y sus recurrentes crisis o del trumpismo desconociendo los resultados electorales en 2021, invadiendo el Capitolio. O, viniendo más acá en la territorialidad, desde 2007 en Santa Fe se desarrollan elecciones PASO que determinan autoridades hasta seis meses antes de su asunción y a nadie se le caen los anillos. El problema, en todo caso, son las malas decisiones económicas que llevan a cierta inestabilidad y a imaginar las consecuencias de ciertos procesos políticos. En este tema el conservadurismo argentino, falsamente disfrazado de liberal, se mantiene incólume a través del paso de los años, quedando a nada de sugerir eliminar cualquier vestigio electoral, a riesgo de lo que pueda sufrir la economía.
Como dato anexo debe decirse que nadie está del todo seguro de que el oficialismo tenga los números necesarios para transformar la reforma en ley, ya que son muchos los actores del sistema que no se sienten del todo motivados para imponer los cambios, gobernadores incluidos. Pero más allá de eso, en Balcarce 50 elucubran que, de no alcanzar los votos suficientes, el hecho político de la presentación del proyecto supone una buena noticia para el mundo libertario porque, en el peor de los escenarios, siempre se le podrá echar la culpa a la casta y con ello, intentar cierto (re) enamoramiento ahora perdido. En las redes dirían “win-win”.
NUEVA ENCUESTA SOBRE LA REELECCIÓN DE MILEI: MÁS DE 60% EN CONTRA
— Clarín (@clarincom) April 21, 2026
Lectura rápida
La nueva encuesta de la consultora Zuban Córdoba, una de las consultoras que suele traer cifras más críticas para el oficialismo, encontró que 29,4% votaría la reelección de Javier Milei en 2027,… pic.twitter.com/ujBSxRbHCc
Pero en esa búsqueda de imagen, nada impide que el oficialismo violeta muestre su versión facistoide. La cancelación de las corresponsalías en la Casa Rosada para unos sesenta periodistas, a partir de un video no autorizado en los pasillos del edificio, deja a las claras el casi nulo espíritu democrático de los funcionarios que tomaron la medida y de aquella cohorte que decidió celebrarla en nombre de una supuesta violación de la seguridad presidencial, una especie de delirio autorreferencial que no hace más que exponer (una vez más) que los principios democráticos libertarios están flojitos de papeles.
El caso, excepcional y único en su historia, ya que ni las dictaduras que supimos conseguir se animaron a tanto, habilita la pregunta a no pocos analistas de que, si esto resulta una torpeza, intrínseco en el ADN violeta o si es el inicio, muy incipiente, de una fase de descomposición de lo que, hasta ahora, conocimos como el llamado modelo libertario. Pregunta que dejo transferida para que usted, querido lector, estimada lectora, como siempre, lo charle con su almohada.
Entre el deterioro económico de las mayorías y las internas violetas a cielo abierto, la imagen del Gobierno y de la propia figura del presidente es tal, que algunos se animan a afirmar que Javier Milei a estas alturas no supera el 30% de ponderación positiva. En este estado de las cosas, el oficialismo necesita ganar tiempo: para ver si los opositores erran, para esperar que la economía arranque o para recibir una señal (la reciente sobreactuación de la causa Malvinas es un buen ejemplo de ello), pese a su evidente falta de gestión gubernamental, que lo haga reubicarse en el camino. Por ahora, aunque el tiempo corre despacio, pero pasa deprisa, no tiene nada en firme.
(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez