Con necesidades distintas, pero a la vez convergentes, en la semana que se va, libertarios y peronistas dieron una cabal muestra de pragmatismo político, dejaron ciertos purismos de lado y demostraron que, de alguna manera, cierto accionar cotidiano se debía una especie de refresh de cara al futuro mediato. Aunque algunos protagonistas no adhieran mucho a la idea, lo que parece prevalecer en ambos extremos del escenario político es que “nadie se salva sólo”. Entendiendo eso, cualquier encuentro queda a tiro de accionar la agenda del teléfono.
Para el oficialismo en toda su extensión, lo sucedido con la “ley invio” (original ocurrencia del formoseño José Mayans) no fue una derrota más. Si resulta el principio del fin o no, deviene en algo demasiado prematuro de andar pronosticando, pero resulta evidente que su no tratamiento en diputados, más allá de que Martín Menem intente aparecer fortalecido al afirmar que la ley obtuvo media sanción, refleja los límites que enfrenta el mundo violeta y sus aliados. Habrá que repetirlo otra vez: la política y las matemáticas en muy pocas ocasiones van de la mano, tienen una sustancia distinta, una razón que a veces las hace desecharse a una de la otra.
La incertidumbre es tal en La Libertad Avanza (LLA), que la próxima sesión se desarrollaría recién en el último miércoles de agosto. Y lo ponemos en potencial porque algunas certezas violetas por estos días, resultan algo lábiles. Mientras el jefe de gabinete Diego Santilli se guarda de las declaraciones públicas, a la par que visita a algunos gobernadores con buen diálogo detrás del objetivo mayor de la eliminación de las PASO (o en su defecto de la suspensión), la gestión en algunos sectores se hace cada vez menos visible, la famosa mesa política se achica y Karina Milei convierte su jefatura en unipersonal ya que el presidente, por decisión propia, queda recluido a los límites que impone la Residencia de Olivos, de la que no sale desde el 8 de agosto pasado.
La semana que pasó parece haber traído la novedad (por ahora incipiente) de que en el Gobierno empiezan a delinear un cambio de estrategia para el no tan lejano 2027 electoral. El llamado de la “hermanísima” al ex presidente Mauricio Macri y su correspondiente divulgación, parece adelantar una especie de adiós al purismo libertario de pocos meses atrás, el cual imaginaba un proceso electoral con candidatos libertarios en todas las respectivas provincias donde hubiera cargos ejecutivos en disputa.
“Compartimos el convencimiento de que la Argentina no puede volver a caer en manos del populismo.”
— Fernando de Andreis (@deAndreis) August 13, 2026
Foto: Diego Santilli, Cristian Ritondo, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem. pic.twitter.com/ESqJEelHIO
Más allá de los acuerdos puntuales y de lo que cada contraparte pida, hay una cosa que también parece definitiva a estas alturas para la entente de violetas y amarillos: el futuro electoral los encontrará como aliados antes que como adversarios. La razón de ello radica en la estrecha colaboración que los restos de lo que alguna vez fue Juntos por el Cambio (JxC) tuvieron con la LLA desde diciembre de 2023 hasta aquí: funcionarios en áreas estratégicas de gestión, aprobación del paquete de leyes libertarias, listas conjuntas de cara a las elecciones de medio término en provincia de Buenos Aires y el mirar para otro lado en la violencia y misoginia del propio presidente, hace pensar que un deterioro del oficialismo también profundizará la crisis en las huestes que supo conducir el hijo de Franco.
Para algunos economistas ortodoxos, ese escenario arrastraría a una especie de límite muy potente para la implementación de las ideas liberales que siempre han expresado como deseo de un mundo ideal y es por ello que en el seno del círculo rojo (que tampoco se parece a un bloque homogéneo ni mucho menos) han comenzado, también en modo F5, a elucubrar una especie de mileismo sin Milei. Primero fue la fulgurante aparición del pastor Dante Gebel y en estos últimos días la irrupción en escena de Daniel Hadad, hombre que supo transmutar de vocero carapintada en los 90’ a empresario de multimedios. Además de su condición de supuestos outsiders (ponele), su rutilancia tiene dos ejes comunes: “vienen a ayudar” a la Argentina y ambos son residentes de la siempre brillante Miami. Casualidades de la vida.
Promediando el 2026 puede decirse que, pese a la fenomenal maquinaria comunicacional puesta a su servicio, el evangelista pasó sin pena ni gloria por el sistema político, mientras que el dueño de Infobae, en la presentación de un cortometraje sobre un hipotético encuentro entre José de San Martín y Domingo Sarmiento hecho con Inteligencia Artificial (algo falopa diríamos en mi Tablada natal), reunió a lo más granado de ciertas castas, incluso de algunos medidores de ADN nac & pop en sangre. Cosas que pasan.
Esa idea de eliminación de las PASO que tiene como norte la estrategia libertaria (o cuanto menos su suspensión), encontró su respuesta en la vereda de enfrente. En una reunión que duró más de tres horas y que fue armada en silencio, se vieron las caras Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, los gobernadores Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Gustavo Melella, más los jefes de bloques parlamentarios José Mayans y Germán Martínez.
La novedad se dio a conocer horas después de realizada, tuvo una comunicación unidireccional al punto que no se encontró grietas ni off the records que marcaran disidencias y generó un evidente impacto en la agenda político mediática. Para las bases militantes y los simpatizantes al peronismo la noticia se tomó como una especie de bocanada de aire fresco, mientras que para aquellos que sin adherir a esas ideas ven en Milei el peor de los peligros, devino en un llamado de atención.
Para el Gobierno por su parte, quedó la sensación de que, a Luis Caputo, quien horas antes había afirmado que nadie se juntaba con el gobernador de Buenos Aires, otra vez, lo alcanzó el ridículo. Rápidamente salieron a expresar que esa reunión era lo mejor que les podía pasar porque representaba al tren fantasma. El problema de creerse esa afirmación es que, de acuerdo a las últimas elecciones presidenciales, allí anida el 37% de los votos en primera vuelta y el 44% del balotaje, números que representan un núcleo duro que jamás aceptó la figura política de Milei y un piso que el presidente jamás pudo romper.
GERMÁN MARTÍNEZ: “LOS QUE VOTEN A MILEI SE VAN A TENER QUE HACER CARGO”
— Carnaval Stream (@CarnavalStream) August 13, 2026
Germán Martínez apuntó contra quienes acompañen la eliminación de las PASO y advirtió que deberán asumir las consecuencias de respaldar el proyecto de Javier Milei. Además, enumeró a los sectores a los que,… pic.twitter.com/6W2T99HYCX
Mientras el primer mandatario prefiere la agenda internacional y reduce su diálogo a los propios, existe una realidad que parece ir en un sentido opuesto: el freno de la economía potencia el índice de desempleo registrado, su aliado Peter Lamelas hace recordar las “bondades” de contar con un virrey con fuerte injerencia en la agenda pública y el dato conocido de una inflación de un 2,1% para el mes de julio desmiente aquel preaviso presidencial que nos adelantaba la buena noticia de un agosto con inflación con un cero por delante.
El riesgo es grande para el libertarismo. Ante el deterioro social que el oficialismo parece no ver (y en algunos casos como el de la morosidad en el sistema crediticio formal y no formal, parece no importarle), parte de su electorado puede comenzar a vincularlo como parte de la casta que supuestamente despreciaba. Para confirmarlo allí están a mano los casos de corrupción; el hecho de legislar en temas que poco refieren a las necesidades del día a día de la ciudadanía o, si se prefiere, de los consumidores; el no cumplimiento de las promesas de campaña; y las vinculaciones con un grupo de empresarios con una clara génesis anfibia y que, vaya paradojas del destino, también viven del subsidio estatal.
De no poder corregir el frente económico, la estrategia libertaria del tiempo que viene quedará asentada en alentar el miedo a todo aquello que pueda representar el peronismo, antes que los logros propios. No hay mucho que mostrar porque la falacia de un superávit fiscal conseguido de la mano de no pagarle a nadie (excepto al FMI) y de quitar los derechos más elementales a los más vulnerables, transfiriendo a las provincias sus obligaciones básicas, aunada a una realidad personal cada vez más acuciante, sólo tendrá como correlato la necesidad de la construcción de un enemigo que vendría a “quitarnos la libertad”. Remanido recurso utilizado en no pocas ocasiones por el conservadurismo argento.
“Todo se transforma” entona Jorge Drexler en modo metamorfosis. Como una forma de refresh, con el F5 que se pretende que actualice a tiempo, libertarios por un lado (con parte del círculo rojo incluido) y peronistas por el otro, parecen haber entendido que necesitan un cambio de estrategia. Algunas certezas de antaño ya no son lo que eran.
(*) Analista político de Fundamentar - @miguelhergomez