Miércoles, 01 Julio 2026 19:00

Carrera por la ONU: la sucesión del Secretario General

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Carrera por la ONU: la sucesión del Secretario General Infobae

Con el plan "ONU 80" en marcha para mitigar su crisis de liquidez y burocracia, la organización define a su próximo líder de cara a 2027. El argentino Rafael Grossi se consolida entre los candidatos clave gracias a su perfil pragmático en los frentes nucleares de Ucrania y Medio Oriente.

El proceso de selección para el próximo Secretario General de la ONU es de vital importancia política, ya que el elegido será el portavoz de la institución y marcará su visión estratégica para los próximos cinco años. El mandato del actual secretario, António Guterres, finaliza el 31 de diciembre tras cumplir diez años en el cargo tras una reelección, y su sucesor deberá asumir funciones de manera oficial el 1 de enero de 2027. Presente en Todas Las Voces por AM 1330, Matías Paniccia expone que, este cambio de liderazgo coincide con el 80° aniversario de la organización, que actualmente impulsa la iniciativa "ONU 80", un proyecto central para modernizar la institución, reducir la burocracia estructural y hacerla más eficiente ante los conflictos del siglo XXI.

La organización enfrenta serios desafíos económicos y de legitimidad, empezando por una severa crisis de liquidez debido a que muchos estados miembros no pagan sus cuotas a tiempo. Ante esto, la reforma contempla reducir la burocracia, fusionar programas e iniciativas, y generar recortes que estiman una reducción del 20% del personal y entre un 10% y 15% del presupuesto anual. Paniccia remarca que el próximo mandatario recibirá una organización en plena transición y debilitada, especialmente desautorizada tras la ineficacia de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad para contener los últimos dos o tres grandes conflictos internacionales.

Entre los candidatos con mayores posibilidades destaca el argentino Rafael Grossi, actual Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuya postulación fue presentada de forma directa por el gobierno de Javier Milei. Grossi es visto como un perfil central por su rol directo de mediador en dos de los frentes geopolíticos más calientes del planeta: la crisis nuclear entre Estados Unidos e Irán, y el monitoreo de la planta de Zaporiyia en plena guerra entre Rusia y Ucrania. Su capacidad para destrabar las negociaciones en Medio Oriente terminará de definir si se consolida como el candidato definitivo.

En la lista también figuran otras importantes personalidades regionales, como la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, cuya postulación perdió cierta fuerza tras ser retirada por el gobierno chileno, aunque mantiene el respaldo de Brasil y México debido a su fuerte trayectoria en derechos humanos y género dentro de la ONU. Otra fuerte aspirante es Rebeca Grynspan, de Costa Rica, considerada la candidata con mayor experiencia de gestión interna en las Naciones Unidas. Finalmente, aparece Macky Sall, expresidente de Senegal, nominado por Burundi y con amplia carrera en organismos africanos, aunque su figura arrastra críticas internacionales por polémicos intentos de postergar elecciones durante su gestión doméstica.

La definición política tendrá su momento culminante entre octubre y noviembre, período en el cual el Consejo de Seguridad —donde los cinco miembros permanentes tienen derecho a veto— deberá emitir su recomendación única para que la Asamblea General realice el nombramiento oficial. El desenlace de la elección dependerá fuertemente de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de la influencia de los Estados Unidos en las negociaciones. Paniccia concluye que, el marcado pragmatismo de Grossi representa una cualidad muy valorada en este escenario, permitiéndole pararse con firmeza ante una ONU que busca reestructurarse internamente mientras intenta resolver las grandes disputas globales.

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